Emergencia democrática
España necesita un cambio urgente. Es necesario revertir este proceso. Atender esta emergencia. Fortalecer la democracia. Recuperar la estabilidad. Reforzar las instituciones. Todo eso no puede esperar más. España ya no aguanta más
Hablar de emergencia democrática puede parecer catastrofista, pero cuando se analiza una serie de parámetros, el riesgo es quedarse corto. Hablamos de España. Hablamos del daño acumulado durante más de ocho años de mandato sanchista.
Hubo un tiempo en el que parecía que iba ser Pablo Iglesias el encargado de desmantelar el Estado de derecho, pero ha tenido que ser Pedro Sánchez quien acometa esa tarea, con una planificación casi soviética.
Nunca en nuestra democracia fue tan evidente ese daño. Analicemos seis aspectos que demuestran esa emergencia democrática nacional.
En primer lugar, el auge del autoritarismo gubernamental: el desprecio al control parlamentario, la ausencia de presupuestos, la falta de transparencia cono norma, el abuso de los decretos, los ataques a la separación de poderes y a la mera alternancia democrática. No ha habido esfera cuya independencia no se haya intentado avasallar.
En segundo lugar, la consagración de la posverdad, esa marca blanca de la mentira, como discurso oficial. No hay barbaridad que no pueda ser justificada por los equipos de propaganda de Moncloa y Ferraz y legitimada por su legión de propagandistas a sueldo. El sanchismo ya no es que oculte o desfigure la verdad, es que engendra y construye sus propias verdades oficiales que sepultan el derecho ciudadano a una información veraz sobre los asuntos de Estado que les afectan. Y por no hablar de las listas negras ministeriales de periodistas.
En tercer lugar, el patrocinio calculado de la división. Este vector fue iniciado por Zapatero, que dejó sembrada la semilla del enfrentamiento histórico entre españoles a cuenta de la Guerra Civil, y entre territorios. Le interesaba la tensión. Después, Sánchez retomó ese legado nefasto y lo elevó a categoría de Estado.
En cuarto lugar, la política exterior, al servicio de los intereses políticos partidistas en vez de a los generales de España. Enfrentarse a Trump para buscar simpatías entre quienes no comparten sus posiciones, tiene consecuencias. Por otra parte, el caso de Ceuta ilustra bastante bien la errática política internacional de este gobierno.
En quinto lugar, la constante manipulación estadística de la realidad. Ya no hablo sólo del CIS, hablo también de las cifras del paro y de tantas y tantas cosas que buscan tapar el encarecimiento de la vida, el daño a la clase media, el desprecio a empresas y autónomos, la pobreza infantil… etcétera. Nos venden una España que no es real. Sin inmutarse.
Finalmente, aunque podríamos poner cientos de ejemplos, se ha producido un maltrato sistemático a las Fuerzas Armadas y los Cuerpos de Seguridad. Al gobierno no le ha importado manchar el nombre de la Policía, la Guardia Civil, el CNI… con tal de tapar sus vergüenzas. Por no hablar de las consabidas y presuntas maniobras para neutralizar su acción en cumplimiento de la ley. El pacto con Bildu es el mayor insulto posible a todos los españoles en general, pero muy en particular a las víctimas del terrorismo y a los policías, guardiaciviles y militares que tan alto precio pagaron por combatir a ETA.
En definitiva, España hoy es un país menos próspero, menos libre, y menos igualitario. Menos seguro, menos unido y menos democrático. Sí: menos democrático. Porque sin transparencia, sin presupuestos, sin apenas control parlamentario, sin proteger la unidad e igualdad de todos los españoles, sin unos medios públicos independientes, sin un respeto a la independencia judicial, ni a la labor de los Cuerpos y Fuerzas ni siquiera a la soberanía e integridad de España… no puede hablarse de una Democracia plena.
Por eso, como decía al principio, nos encontramos ante una emergencia democrática, resultado de esa especie de captura autocrática que parece haber ido fraguándose paso a paso, perpetrada por un gobierno socialista e impulsada por fuerzas independentistas, comunistas e incluso pro-etarras.
España necesita un cambio urgente. Es necesario revertir este proceso. Atender esta emergencia. Fortalecer la democracia. Recuperar la estabilidad. Reforzar las instituciones. Todo eso no puede esperar más. España ya no aguanta más.
- David Pérez es concejal del Ayuntamiento de Madrid