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HorizonteRamón Pérez-Maura

Ministros con Falcon propio

Los falcon no eran para uso generalizado de los miembros del Gobierno. Sólo los ministros de Asuntos Exteriores y de Defensa, por razones obvias, los tenían disponibles

Hubo un tiempo cuando este país era un poco más serio –tampoco hace tanto– en que los aviones de la Fuerza Aérea al servicio de la Corona y del Gobierno tenían sus funciones muy delimitadas. Se sabía hasta quién y cuándo podía emplear un Falcón y quién no. Tampoco es que ese reglamento fuera algo tan especial, pero es que hoy ese negociado es la casa de tócame Roque. Cuando la Reina Sofía se iba de fin de semana a Londres volaba con Iberia. Cuando Begoña Gómez se va a la graduación de su hija a Cardiff, vuela en Falcón. Y aquí paz y después gloria.

Los Falcon no eran para uso generalizado de los miembros del gobierno. Sólo los ministros de Asuntos Exteriores y de Defensa, por razones obvias, los tenían disponibles. Yo recuerdo haber coincidido en un avión de Iberia volviendo de Nueva York con Rodrigo Rato y su mujer que habían estado en la ONU. Las ministras de Podemos han llegado a pillar el Falcon para irse el fin de semana de juerga a Nueva York.

He leído en El Debate una crónica de mi admirada Ana Martín en la que nos cuenta cómo Óscar Puente se cogió el Falcon para ir a Santander a presidir la firma de un convenio entre Adif y la Consejería de Industria, Empleo, Innovación y Comercio del Gobierno de Cantabria. Es decir, no fue ni a firmar. Fue sólo a salir en la foto. Despegó en Falcon de Torrejón de Ardoz a las 9,29 horas y a las 12,33 despegaba del aeropuerto Seve Ballesteros de regreso a Madrid. Todo eso para ponerse en la foto.

Yo no sé si de verdad tiene mucho rédito ponerse en esa foto, pero sí sé que, si tenía tanto interés, Óscar Puente podía haber cogido el vuelo IB1059 que despegaba del aeropuerto Adolfo Suárez a las 08,25 y le hubiera dejado en Santander una hora antes que el Falcon. Ya sé lo arriesgado que es ahora subirte a un avión en el que el pasaje te puede decir de todo menos bonito. Y claro, cuando se tienen poderes absolutistas, se puede evitar esas incomodidades.

Ya me imagino que dirán que el primer vuelo de regreso después de la firma era el IB1062 a la 17,40 y que el ministro se hubiera perdido el pleno del Congreso en el que se convalidó el real decreto ley con las ayudas a Ceuta. Pero es precisamente para estas circunstancias para las que hay un voto a distancia.

Siempre me acuerdo cómo mi amigo Tristan Garel-Jones contaba el inmenso privilegio que había sido para él, siendo ministro para Europa (secretario de Estado) del Reino Unido en el primer semestre de 1992 que el Gobierno de John Major pusiera a su disposición un Falcon para moverse por Europa porque su país ejercía la Presidencia de la Unión.

El descontrol con el uso de los Falcon es uno de los escándalos que asolan nuestra democracia. Cualquier día nos encontramos a un conserje de la Moncloa en funciones de recadero de Sánchez disponiendo del Falcon para llevar su mensaje. Y vaya usted a saber qué es lo que llevan con tanta laxitud a República Dominicana.

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