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Pecados capitalesMayte Alcaraz

La última bala

Ahora solo falta que el PP y Vox estén muy atentos a trampas que seguro no faltarán, no cometan ningún error, con salidas de pata de banco y enormidades innecesarias sobre artículos 155 extravagantes

A las nueve ha sonado el disparo. Ha empezado la última carrera. La definitiva. Pedro Sánchez, con el dorsal 1, cree tener ventaja. La oposición desea que este postrer tiro se lo haya dado en la pierna. Pero el muerto sigue vivo y corriendo. Seiscientos asesores, Diego Rubio, Salvador Illa -con las encuestas propia color hormiga- y Bolaños le han dicho que todavía hay partido (o carrera). Le ha asegurado Bolaños que los procedimientos judiciales se ralentizarán. Que es su última oportunidad.

Con el dorsal 2 sale Feijóo que, enseguida le saca tres cuerpos, seguido de Abascal que se aproxima a la cabeza de carrera. A muchos metros se sitúa la cola del pelotón donde va una mujer sin rostro (aunque puede que sea médica y madre) sin resuello, agotada de perseguir áticos fantasmas en Chamberí y dejar sin recursos sanitarios a los ceutíes. Muy cerca, y recién llegada del sofá de Galapagar, cabalga Irene, que sobrevive gracias al oxígeno que le han insuflado un sindicato de inquilinas y desahogadas.

Más lejos, corre Rufián, sin solución habitacional propia como le hubiera gustado; después, Otegi, con ganas de rematar a los fachas del PNV, que le persiguen exánimes con sus orondas figuras y que le han robado su programa con un voto «crítico», eso sí, a la basura de decretos de la vivienda; y cierra como farolillo rojo Miriam Nogueras, con un dorsal que dice «¿para cuándo Puchi?» y el aliento en el cogote de otra dominatrix llamada Silvia Orriols.

La alternancia, a pesar de los intentos de Sánchez, está preparada para llegar la primera el 29 de noviembre a la meta, cambiar la mala suerte de este país y devolvernos a la institucionalidad que nos robaron en junio de 2018, y que ayer volvió a dinamitar el presidente usando el palacio de La Moncloa como plataforma partidista y alterando los usos constitucionales y el respeto al Rey.

Ahora solo falta que el PP y Vox estén muy atentos a trampas que seguro no faltarán, no cometan ningún error, con salidas de pata de banco y enormidades innecesarias sobre artículos 155 extravagantes (recordemos julio de 2023), que inmediatamente aprovecharía este ventajista-presidente para reactivar a sus bases, que ni con el trampantojo de la vivienda pueden salvarle, dado el quilombo que tiene a su izquierda.

Cuando veas a tu enemigo equivocarse, no le distraigas. Sobre todo, porque ya solo aspira a quedarse en la retaguardia para agitar las calles contra el nuevo Ejecutivo y volver como el líder que nunca debió irse por el voto equivocado de los españoles. Es su última bala. Todo hace indicar que se la ha dirigido al pie. Que Feijóo y Abascal no se interpongan y desvíen la trayectoria hacia la alternancia que tanto necesita España.

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