Fundado en 1910
LiberalidadesJuan Carlos Girauta

Pagará

Caramba, por un momento me ha parecido que, en España, el partido del Gobierno quería cargarse a la jueza que instruía el sumario contra el hermano del presidente Sánchez. No les cabe en la cabeza, y lo comprendo

¡Que querían matar a una jueza! Uno se lo cuenta a extranjeros que no tienen por qué seguir el día a día español y nota en sus caras esa expresión: no lo habré entendido bien. Caramba, por un momento me ha parecido que, en España, el partido del Gobierno quería cargarse a la jueza que instruía el sumario contra el hermano del presidente Sánchez. No les cabe en la cabeza, y lo comprendo. Pero lo cierto es lo que lo entienden bien a la primera. La jueza Biedma temía, sobre todo, por sus hijas. Con razón. Había desaprensivos, gentuza sombría, desalmada, que las seguía. Si a los extranjeros les explicas cómo continúa la historia, entonces pasan a creer que les estás resumiendo una novela, o una peli de Netflix. Porque lo que sigue resulta inverosímil, y aún así es cierto: la banda de narcos a la que los socialistas recurrieron para eliminar a la jueza dijo no. Delincuentes comunes de temible currículo presentan más escrúpulos y altura moral que los socialistas.

Venimos detectando una alarmante falta de sensibilidad en la sociedad española desde que Ábalos, feminista a fuer de socialista, levantara a la bancada zurda de sus escaños cuando la moción de censura a un bolso. Las dos orejas y el rabo. Sobre todo el rabo. ¡Qué tarde! Ves cómo se descubren cosas gravísimas, pero nada parece afectar a Sánchez. Que la tesis doctoral no era suya. Que el tipo al que se la encargaron la plagió. Que era imposible dar con ella. Ojo, aquí se ha normalizado el arrogarse títulos de los que se carece. Para la PSOE, desde Montilla, es práctica habitual. Pero en la Europa de siempre, con todo lo avanzada que está su podredumbre, delitos tales no se perdonan. ¿Y la sauna donde se explotaba a menas como fuente de financiación de la carrera política del autócrata? Rafael Amargo (al que han cogido preso por defender su casa) tuvo bastante con insinuar que sabía cosas del Adán, putiferio gay, para que los fiscales se la envainaran ipso facto. Hubo muchos otros excesos que parecían salir gratis total.

No vamos a detenernos en lo que se ha contado cien mil veces: los negocios de Cerdán, la condena del Fiscal General, el preterido juicio de la vende humos hija de Sabiniano, ¡las joyas de Zapatero, faro de la ética socialista! No está en lo penal, aunque debiera, la traición del presidente, del ministro Sacarino y del Consejo de Ministros (por lo colegiado) ante la invasión de Marruecos, guerra híbrida, cuando el subalterno de Mohamed que habita la Moncloa, en vez de cumplir con España, se entregó a alabar al país vecino, a su Rey y a su diplomacia. Aún arrastramos una aguda vergüenza ajena acompañada de persistentes náuseas. Con todo, uno llega a esta conclusión: sí se emitieron facturas, solo que van a llegarle todas a la vez al piernas en un mes y medio. Se le ha puesto ya una tez de trullo que da miedo.