El interés de Tebas no es LaLiga, sino el propio Tebas
Ingresando más de cinco millones al año, como para dimitir por la nimiedad de comparar al Real Madrid con los nazis. Aunque aún le falta para llegar a los 8,4 que cobró Negreira
Nos estamos acostumbrando demasiado en España a eso de que los presidentes de nuestros organismos velen más por sus propios intereses que por los de aquello que representan. Después de ocho años en los que la única preocupación del segundo máximo representante de nuestro país ha sido mantenerse en Moncloa, sin importar si para ello necesitaba resquebrajar las instituciones del Estado, ahora vamos camino de unas elecciones por mero interés personal, porque considera que logrará ahora un mejor resultado que cuando tocaban en realidad.
Si esto sucede en la presidencia del país, en un ámbito de mucha menor importancia, pero que, en ocasiones, despierta bastante más atención entre el público, ocurre algo parecido. Si Pedro Sánchez debería velar primero por los intereses de la nación, Javier Tebas debería hacer lo propio con todo lo que tenga que ver con LaLiga. Y eso incluye al equipo más importante del país, contra el que mantiene una cruzada que parece no tener fin.
Mientras se disputaba la competición este sábado, el presidente de LaLiga se dedicaba a restarle importancia al partido que jugaban el Espanyol y el Atlético de Madrid para que la atención mediática se dirigiera hacia su último ataque contra el Real Madrid. Y, por ende, contra Florentino Pérez, la verdadera diana a la que dirige sus dardos. Lo volvió a hacer durante el Betis-Barça, en esta ocasión para atizar al presidente del CSD por pedirle que rectificara sus palabras del viernes, en las que comparaba a Real Madrid Televisión con el sistema de propaganda de la Alemania nazi.
El pimpampum contra el club blanco ha pasado de castaño a oscuro y parece que es más importante que lo que ocurre sobre el césped, donde el espectáculo se devalúa año tras año por el descenso de calidad de los futbolistas que juegan en España. El excesivamente estricto fair play financiero que maneja LaLiga ha provocado que haya jugadores que prefieran luchar por no descender en la Premier League en lugar de disputar la Champions con el Villarreal. Simplemente porque allí pagan más y porque aquí preferimos que alguien esté en paro en lugar de que juegue por el salario mínimo. A punto estuvo Carvajal de quedarse sin equipo si no llega a ser porque el presidente del Getafe avaló el fichaje con su propio dinero. Y es verdad que el sistema financiero de LaLiga ha terminado con el bochorno de clubes que no pagaban y terminaban al borde de la quiebra, pero digo yo que habrá un término medio. Ni calvo ni tres pelucas.
Los defensores de LaLiga argumentarán que ahora se paga más que nunca por los derechos televisivos, así que eso será por algo. Y no les falta razón, pero también se paga más que nunca por los tomates y hace años que es imposible comprar uno en el supermercado que sepa de verdad a tomate. Y nuestro fútbol seguirá siendo ese tomate de baja calidad mientras el líder de la patronal siga anteponiendo su guerra particular contra el Real Madrid. Su propio interés va por delante y, para ello, señala públicamente a medios y periodistas que cuentan los detalles que no le conviene que se conozcan o la versión del otro afectado en el conflicto, como ocurrió este viernes con El Debate y con Tomás González-Martín y Jesús Urdiola. Y con muchos otros antes que con ellos.
Mientras esta batalla sigue más que lejos del armisticio, el fútbol pierde calidad y la limpieza de la competición sigue en entredicho, con uno de los mayores escándalos de la historia del deporte sobre la mesa. Aunque imagino que será algo que no le preocupe demasiado al presidente de LaLiga, quien corrió a decir que aquello estaba prescrito nada más estallar la polémica, casi sin tiempo para haberla estudiado. Estando en guerra con el Madrid, claro está que no podía dejar caer al Barça por haberle pagado a Negreira, aunque fuera un torpedo en la línea de flotación de LaLiga. Por eso tampoco le importaría que precisamente Laporta estuviera implicado en el cambio de reglamento que permitió que aquello prescribiera. Sería casualidad, supongo.
Como también lo será el hecho de que Tebas llegara al cargo en 2013, considerando que su antecesor cobraba demasiado y ahora gane 11 veces más que entonces. Se bajó el sueldo a 348.000 euros en su primer año para ingresar ahora más de cinco millones anuales. Así como para dimitir por la nimiedad de comparar al Real Madrid con los nazis, aunque aún le falta para llegar a los 8,4 que cobró Negreira.