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LiberalidadesJuan Carlos Girauta

Foto falsa

Más problemas presenta reconocer que uno ha sido estafado intelectualmente. Una muchedumbre invisible, solo en parte humana, me recuerda todavía a diario lo que yo he querido revelar por decencia: que los comunistas me estafaron de adolescente y los socialistas de joven

Mi columna de ayer contenía un fallo fatídico: la foto de los ancianos en ropa interior que inspiraba el título ‘Viejos y desnudos’ era falsa. ¿El título sigue siendo válido? Sigue ahí la alegoría que nos hace ver en los dos personajes inexistentes a la propia Europa, despojada de su dignidad, de su categoría, de su ropaje cultural, y además envejecida por la deprimente esterilidad propia y la desbordante fecundidad ajena. Si fuera un cuadro no habría duda ni discusión. Pero era una creación de la IA presentada como documento gráfico, como la prueba de un sobrecogedor hecho real. Y no es así, no existió tal hecho; la foto de la intimidad violada solo tiene de cierto su carácter fraudulento. Caí, y lo que es peor, desde ahí abajo elaboré una columna.

Podría seguir con la tesis del cuadro: tomarlo como una obra de arte donde el creador no ha usado una paleta de pinturas sino una inteligencia artificial a la que ha sabido dar las instrucciones precisas para producir tan patético resultado. Pero no sería sincero: lo que me movió y conmovió fue una escena tomada por cierta. Creo firmemente que, cuando uno ha sido objeto de engaño, cuando uno ha creído en mentiras, debe explicarlo tan pronto como descubre la verdad. Por el bien de todos. Con la foto de marras, esta convicción no trae problemas. Aquí me tienen reconociendo que me la han colado, y que encima les he hecho partícipes de la bola. No les mentí porque para eso hace falta saber que afirmas cosa falsa. Un triste consuelo.

Más problemas presenta reconocer que uno ha sido estafado intelectualmente. Una muchedumbre invisible, solo en parte humana, me recuerda todavía a diario lo que yo he querido revelar por decencia: que los comunistas me estafaron de adolescente y los socialistas de joven. La piara sigue con la lista porque es incapaz de distinguir entre una estafa intelectual y la discrepancia con la línea de un partido. No, el PP no me engañó: me defraudó. No, Ciudadanos no me engañó: cambió su estrategia acercándose a los socialistas después de Albert Rivera. Otros han estado en Ciudadanos y Podemos y, como no lo cuentan, nadie se lo reprocha. Algunos jefecillos catalanes de AP, en la era Fraga, se hicieron independentistas. No lo explican, y la gente no tiene memoria. Allá ellos.

¿Por qué comparo la honradez intelectual sobre el ideario político con que a uno le coloquen una foto falsa? Porque la base es la misma: haces el idiota entrando en una trampa, ya se trate de una ideología omniexplicativa como el marxismo, ya sea la presentación de una ficción como hecho. Así de exigentes creo que deberíamos ser si no queremos introducirnos a lo tonto en una era donde ficción y realidad son cada vez más difíciles de distinguir. Quizá el esfuerzo adicional que nos exige el nuevo estado de la tecnología se compense con las horas de trabajo que ella misma nos va a ahorrar. Disculpen.