Fundado en 1910
en el recuerdoAlfonso Ussía

Vuitton

Allí acudían muchos clientes que posteriormente fueron asesinados en Paracuellos. Y Foxá escribe de los comunistas, socialistas, anarquistas e intelectualoides republicanos: «Llevaban una vida divertida. Por las mañanas tomaban el aperitivo en «Chicote». Así se comprobaba que no odiaban a los señoritos; en realidad no eran marxistas, sino envidiosos»

Desde 1854 los mejores baúles, maletas y bolsos del mundo llevan la firma de 'Louis Vuitton', con tiendas en los barrios más ricos de las más grandes ciudades de nuestro planeta. Y carteras de bolsillo, y libritos de agenda. En Madrid, la tienda de Vuitton está situada en la llamada 'Milla de Oro', o mejor escrito, la hectárea de oro, que nace en Serrano con esquina a Lista, también conocida por Ortega y Gasset. María Antonia Munar, la que fuera presidenta de Baleares, siempre que trincaba alguna comisión prevaricada, volaba a Madrid y se llevaba a Palma la mitad de la tienda. Acabó en la cárcel, no por comprar en Vuitton, sino por robar más de la cuenta.

Ha causado estupor y regocijo la imagen de Irene Montero con un bolso de Vuitton. El modelo es muy fácil de adquirir si el bolsillo o la tarjeta de crédito admiten un gasto de 2.100 euros. Pero existen maravillosas falsificaciones chinas. En Madrid hay muchos chinos falsificando ropa y objetos de marcas prestigiosas, y esas falsificaciones son las que venden los manteros senegaleses en las calles o en El Rastro. El Vuitton de la Montero podría ser un bolso falsificado que le ha regalado el mantero senegalés de Podemos, hoy diputado autonómico de Madrid. Pero también puede ser un Vuitton auténtico, y de serlo, hasta ahí podíamos llegar. Irene Montero es ministra del Gobierno de España, y le sobra dinero para adquirir al precio establecido por el mercado legal, un bolso de Vuitton. Faltaría más.

Irene es comunista-estalinista-ultrafeminista y de origen humilde, pero no tan humilde. Desde niña su ilusión era vivir en un chalé con piscina y barbacoa. Vive en el chalé y es su propietaria. Irene es muy friolera. Le tortura, por las mañanas, sentar su culo en el cuero de su «Audi» oficial. Para evitar el suplicio, Irene le exigía a una agente de seguridad que también servía en el comedor, que se sentara en su sitio del coche durante media hora cada mañana con el fin de calentarle el asiento. Una originalidad marxista. Irene quería que sus hijos fueran cuidados de forma esmeradísima, y para ello le encomendó el trabajo de niñera a una asesora del ministerio con un sueldo de 4.000 euros a cargo de los contribuyentes. Normal. E Irene quería llevar un bolso de Vuitton, y ya lo lleva. Su sueldo se lo permite, y más aún, la disposición a su antojo de las cantidades asignadas a cada ministro para gastos de representación o pagos imprevistos. Y de ahí, al reunir poco más de 2.000 euros para comprar un bolso en Vuitton, no requiere obstáculos ni dificultades. Ni se le exigen explicaciones. Así, que de ser auténtico, sería un bolso legalmente adquirido. Y no hay que escandalizarse. Como español, prefiero que esa ministra que no sirve para nada y no hace otra cosa que chorradas, aunque no sirva para nada y sólo se le ocurran chorradas, lleve un bolso de Vuitton en lugar de una mochila con ropa sucia de la acampada en la Puerta del Sol.

Eso, la estética.

Siempre han querido hacer lo que aborrecen y envidian que hagan o tengan los demás. Por eso son comunistas. En su extraordinaria novela Madrid de Corte a Checa, Agustín de Foxá dibuja las costumbres de la vida de Madrid en los meses previos a la Guerra Civil, con el Frente Popular en el poder. El bar de moda en los años 30 era 'Chicote' del gran Perico Chicote. Allí acudían muchos clientes que posteriormente fueron asesinados en Paracuellos. Y Foxá escribe de los comunistas, socialistas, anarquistas e intelectualoides republicanos: «Llevaban una vida divertida. Por las mañanas tomaban el aperitivo en «Chicote». Así se comprobaba que no odiaban a los señoritos; en realidad no eran marxistas, sino envidiosos».

Que tenga cuidado. Ahora la envidiada es ella.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 23 de octubre de 2021