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Pecados capitalesMayte Alcaraz

Últimas tardes con Óscar

A Sánchez tanto le dan las víctimas de los siniestros, la fallecida Maricarmen, los acampados de Sol, la vivienda en España, los ceutíes, su propio exchófer que fue detenido ayer en otra operación de la UCO, y así suma y sigue

Como un remedo de Últimas tardes con Teresa, de Juan Marsé, Óscar Pijoaparte, sentado en una moto robada en Valladolid, llegó al Consejo de Ministros para conquistar el poder, que no tenía nada que ver con una bella muchacha rubia e hija de la alta burguesía catalana llamada Teresa, como en la celebrada novela, sino el que otorgaban las bases radicalizadas y faltonas de la izquierda que siempre piden más madera, más exabruptos, un golpe certero en la cerviz del rival, la cancelación o muerte civil del discrepante, el guerracivilismo; todo antes de permitir el derecho democrático de la derecha a gobernar. Este Pijoaparte tuitero, que ha llegado a los más vendidos, no ha salido de la inspiración de Marsé sino de la mente enferma del doctor Franckenstein, y bordó el papel hasta que la realidad le recordó que con palabrotas no se arreglan trenes ni se garantiza que el sistema LZB funcione ni que los rieles no se partan. Fue ese doloroso momento en que la gente se dio cuenta también de que, gracias al «gobierno de la gente», la misma gente tenía que hacer testamento para montar en el AVE o sustituir el pescado fresco por el pollo congelado en los lineales del súper porque si no a ver quién paga la calefacción este invierno.

Y entonces los 700 estrategas de Pedro comprendieron, con las encuestas que vaticinaban menos de cien escaños para su señorito de la Moncloa (que ya hizo tocar suelo a su partido con 85 diputados en 2016 y con esa exigua minoría se convirtió en presidente dos años después), que el Pijoaparte pucelano era tóxico y que tenía que inmolarlo. Pero antes debía lavar su imagen y filtrar todo tipo de pintorescas versiones sobre su salida. Como si la purga de ahora nos fuera a aliviar del empacho de duelos y quebrantos sufridos.

Todo ha sido puro teatro. Pero versiones hay versiones. Algunas muy creíbles. Aquí van.

-Óscar Puente dimitió dos horas después de que al presidente del Gobierno le llegara, a través de su jefe de Gabinete, acusaciones sobre un empresario que pagaba al ya exministro francachelas a cambio de su ayuda.

-Óscar Puente decide, antes de sentarse ante la Diputación Permanente, abandonar el cargo por lo que lleva una carpeta roja con su anuncio de renuncia. Y un minuto antes de comenzar su intervención, escribe un mensaje muy largo al jefe, que dice «te vas a sorprender cuando leas esto. Mientras lo leas yo estaré anunciando mi renuncia. Espero que no lo interpretes como una traición, sino como un acto de generosidad». Segundos después, da la vuelta al móvil para no leer la respuesta. Según fuentes socialistas, hubo una llamada del presidente al ministro y le dijo que sentía una enorme tristeza y que estaba abatido. Insistió que se reafirmaba en que no tenía que dimitir porque no había provocado la tragedia.

–Todo estaba guionizado por Pedro y Óscar, con la ayuda del batallón de asesores monclovitas, para desembocar en la dimisión en el último minuto de la comparecencia del martes y así vender el relato de la dignidad y de que «no todos somos iguales». Nada teníamos tan claro, todos, como esa sentencia.

–Puente ha desobedecido a Sánchez, que le quería de dique de contención hasta el final.

–Puente ha sido presionado por su entorno familiar, que le ha empujado a marcharse y así guardar alguna opción de reciclaje político. Muchos le han animado a dar el paso porque han visto que ni sus compañeros ministros ni los fontaneros de Ferraz estaban dispuestos a sacar la cara por él. Como pasó con Ábalos y Cerdán, todos le daban por amortizado, aunque se quedara hasta las elecciones.

–Puente calcula que puede seguir en la sucesión del líder, cuando este se despeñe el próximo 29 de noviembre, dando un paso al lado y volviendo como un ser beatífico que dejó su carrera para no hacer daño al proyecto, pese a no tener ningún tipo de responsabilidad sobre 116 muertos en la red ferroviaria, todos ellos víctimas del desastre de su no gestión.

–Y la más plausible: a Sánchez tanto le dan las víctimas de los siniestros, la fallecida Maricarmen, los acampados de Sol, la vivienda en España, los ceutíes, su propio exchófer que fue detenido ayer en otra operación de la UCO, y así suma y sigue. Tanto le dan Maxim Huerta, Montón, Ábalos, Santos, Leire, Salazar, Montse Mínguez, Zapatero, Fran Martín o Puente. Es como el ave fénix saliendo de todos los incendios, aunque el día 29 lo veamos salir como al gallo de Morón: sin plumas y cacareando. Pero mientras él sobreviva, el panteón puede seguir acogiendo cuerpos. Hasta el de Cuerpo algún día.