Cartas al director
Iliberalismo y China
El actual devenir político-ideológico de las democracias occidentales asiste a un zarandeo constante. A la eclosión de corrientes neopopulistas auscultadas bajo el sesgo del iliberalismo y al desgaste del voto socialdemócrata y conservador, se suma la desaparición del centro político.
Mas, quedarse anclados en Occidente –en alguno de cuyos países, que amparándose en la legitimidad que confieren las elecciones democráticas, adoptan prácticas iliberales (España es un ejemplo clamoroso)–, nubla una realidad atosigante: China, cuya economía avanza al número uno del mundo, se mantiene orbitando políticamente desde hace décadas en el partido único, el Partido Comunista Chino, sin elecciones al uso occidental y por tanto dictatorial... Aunque, más bien que dictatorial se aproxima a ese territorio iliberal que tanto se prodiga hoy por el mundo: se aplican sin más las decisiones que el líder y su camarilla consideren apropiadas.
Las pequeñas diferencias entre esas pautas chinas y lo que hace Pedro Sánchez en España o Trump en EEUU adelanta lo que a no muchos años vendrá: China está venciendo, no sólo en lo económico, también en lo político.