Cartas al director
Silencios respetables
La necesidad imperiosa por alcanzar metas hace que el corazón desvele por emoción en un momento secreto que la razón sería capaz de preservar por interés durante una vida entera, lo cual lo hace humano aunque no presidenciable. Quizá la sombra de los barones populares comience a planear sobre Génova exigiéndole que renuncie ya al argumento de que eu non creo nas meigas, mais habelas, hainas para centrarse en otros que despejen de una vez por todas la ecuación presidencial; el avance de la legislatura pese a los reveses sanitarios, naturales y climáticos del destino aporta incógnitas imprevistas al problema creando nervios que llevan a Feijóo a revelar conversaciones privadas con el Rey en las que este apoyaría su decisión de no acudir a la inauguración del Año Judicial y que, sin embargo, la Casa Real se ha apresurado a aclarar con el comunicado de su absoluta neutralidad política.
Alejamientos y acercamientos convenientes a quien aporte o no a la causa popular como por ejemplo a un Abascal fanfarrón, pero al menos coherente con su ideología, que ahora se deja querer, ahora despreciar, ahora querer... y a ataques ofensivos innecesarios hacia los familiares del presidente; en fin, algo así como que necesitamos estar seguros de que su razón sabría callar como presidente lo que su emoción no sabe callar como ciudadano y que quizá ya haya alargado su camino presidencial hasta las elecciones del 2027.