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Cartas al director

Sánchez y su desesperada agenda política

Sánchez está desesperado. Acude a todas sus fuerzas políticas y mediáticas para evitar su caída. Es el único presidente de gobierno que, en democracia, se niega a aceptar que su «tiempo ha terminado», según expresó Rodríguez Zapatero cuando no se presentó en las elecciones del 2011.

El aferrarse al poder, «a cualquier precio», agobiado además por las causas penales de su hermano, su esposa, su fiscal general del Estado, y sus dos últimos ex secretarios de organización que puede llevar incluso a la imputación al PSOE por la presunta corrupción conocida como causa Koldo-Ábalos y Cerdán, le está haciendo extremar cortinas de humo muy peligrosas para España como país.

El drama de Gaza excede su competencia. Está en vía de negociación por las partes afectadas, EE.UU. y países árabes. Lo único que está provocando es poner piedras en el Mediterráneo.

Se le nota en la cara, a pesar del maquillaje, su desesperación personal. Ya tiene, dentro de sus propias filas, altas personalidades que le están pidiendo que se vaya, que se aparte, y convoque elecciones generales en 2026, con otro candidato o candidata. Que no hunda a la marca por su obsesión. En política, hay que saber cuando hay que dejar el barco, nunca mejor dicho.