Cartas al director
Cómic fantoche
Que a estas alturas alguien compre cómics referentes a la Guerra Civil española es posible, pero que sea un relato agit-prop vociferado un día sí y otro también por los medios informativos estatales plasma sobremanera la catadura moral de una facción fantasma (la sanchista), emperrada en destruir la convivencia pacifica del pueblo español con tal de ganar la 'guerra democrática' en, a priori, los meses que restan hasta el final del mandato del pedrismo.
Alterar los hechos, retorcer la historia..., en fin, crear fantasmas con los que elaborar los bocadillos de sus historietas resultaría apropiado para cualquier mindundi como entretenimiento nostálgico por los kioskos de prensa: libertad de expresión (y de creación) sagrada; pero cuando ese cómic es elaborado y publicitado por un Gobierno desgobernante, los pelos se ponen como escarpias.
La sociedad en conjunto no suele creer en fantasmas, aunque algunos individuos sí. Probablemente, uno de ellos sea Pedro Sánchez Castejón, un fantasma progresista de tomo y lomo, es decir, un fantoche.