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Cartas al director

El mediador en el banquillo

Lo que durante años se presentó como una «misión de paz» en Venezuela ha terminado en los despachos de la Fiscalía de Estados Unidos. José Luis Rodríguez Zapatero, el expresidente que viajaba a Caracas con la bandera del diálogo, se encuentra hoy en el ojo del huracán judicial. Ya no se trata solo de debate político; la justicia norteamericana investiga si su papel fue el de un árbitro o el de un presunto operador político para oxigenar al chavismo.

El escenario es grave. Los testimonios que sustentan las pesquisas describen a un Zapatero que, lejos de la neutralidad, habría actuado como pieza clave para dar oxígeno al régimen de Maduro en sus momentos más críticos. Mientras en centros como El Helicoide se denunciaban torturas sistemáticas documentadas por organismos internacionales, el nombre del español aparece ahora vinculado a supuestas presiones contra familiares de víctimas y opositores.

La pregunta que recorre hoy las cancillerías es demoledora: ¿Fue Zapatero un puente hacia la democracia o el cerrojo que ayudó a mantener el sistema? A medida que la investigación avanza, su figura se llena de sombras que salpican directamente el prestigio de la política exterior española.

Este no es un capítulo más de la crisis venezolana; es el momento en que la justicia pone bajo el foco la «mediación» para aclarar una presunta complicidad que, de confirmarse, sería un golpe durísimo a nuestra credibilidad democrática.