Cartas al director
Juegos de guerra
Esto de la Guerra en Oriente Medio no sabemos si es una «excursión», como ha llegado a decir el presidente de la Casa Blanca, o los prolegómenos de la Tercera Guerra Mundial. Lo que sí es cierto es la presencia de la muerte, de soldados y ciudadanos abatidos que nunca verán la luz. La economía de los combustibles, escasamente ecológicos, harán que salten los fusibles, la industria bélica se dispara en los mercados bursátiles, la política recibe críticas, la cultura no cura, y la educación hace tiempo que no tiene perdón. Todo ello aderezado con una comida cada vez más cara, insípida e insana. Este conflicto coincidente con los XXV Juegos Olímpicos de Invierno provoca una heladora ceguera que dificulta la apreciación global del mismo. Quizás una quijotada sin escudero del jefe del Ejecutivo español Pedro Sánchez complique las cosas ya de por sí malogradas. A pesar de no vislumbrarse el fin de la contienda algunos pretenden hacer juegos malabares con la infausta guerra.