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Cartas al director

El estrecho de la corrupción

El estrecho de Ormuz, el régimen iraní y la energía planetaria que genera el petróleo; la financiación de los partidos políticos, el PSOE de Pedro Sánchez y la corrupción como endemismo que se extiende por España: «No a la guerra», canturrean algunos; no rotundo a la corrupción, consideramos otros, además.

Aun así, aun sabiendo de las atrocidades de la teocracia persa, Ormuz es una arteria demasiado sensible para el funcionamiento del mundo; y aún así e incluso con el culebrón judicial sanchista coleando, el presidente Pedro afirma y reafirma que en su PSOE no hay rastro de irregularidades... pero, aunque los datos y hechos contrastables no parezcan 'querer emerger', lo cierto es que los precedentes que sustancian el tándem financiación y política no invitan al optimismo de pulcritud, limpieza y, ni mucho menos, transparencia.

En un principio el movimiento de Jomeini y los ayatolás no fue visto con malos ojos. Por aquí, la figura sanchista como presidente tampoco. Por Ormuz sigue transitando el petróleo que nutre la satrapía iraní y ahoga a su sociedad y, por aquí, la ramplante corrupción –patógeno de la democracia– circula como 'Pedro por su casa', y aunque en sus comienzos se amparó en las sucursales políticas en que el partido socialista convirtió las cajas de ahorros en 1985 para financiar la escasa contabilidad de los partidos, ya mostró los primeros brotes de supinos desaprensivos como Luis Roldán hincando el diente en las arcas públicas.

Ormuz sigue ahí, y el régimen represor de Irán perdura. Pedro Sánchez también sigue ahí y las modalidades para financiar a los partidos perduran y evolucionan, como la corrupción. Y entre tanto despropósito, los roldanes crecen y aumentan como el precio del petróleo.