Fundado en 1910

Cartas al director

¿Puede la deuda americana con China crecer al infinito?

«¿Se puede competir con un régimen prácticamente «esclavista» como es China, con mínimo consumo interno, que por tanto es brutalmente más competitivo que el resto, y que vende cada vez más a Occidente, muy consumista, y que éste no compite de vuelta, lo que provoca un superávit creciente en China y un déficit creciente en Occidente?»–me pregunta un amigo.

El sistema financiero de 1944 que fijaba el dólar al oro, perdió en 1971 la convertibilidad. No es bueno que la moneda de un país sea la de pago internacional, pues los déficits de EE.UU. hacen insostenible el sistema y privilegia al dólar, lo que no es justo.

Simplificando, sería como un acreedor (China) y un deudor (EE.UU.) cuya deuda aumenta sin parar, con la peculiaridad de que el deudor paga en su moneda, y puede emitir dinero, aunque provoque inflación. A China no le interesa que el dólar baje, pues perdería capital y necesita que EE.UU. siga comprándole.

Según una IA, esta situación conllevaría un impacto en la economía mundial:

«A EE.UU. y a China, las dos economías más grandes del mundo y que están interrelacionadas, no les interesa una crisis de deuda. Pues ella causaría inestabilidad global: caerían bolsas, comercio internacional y empleo. Y podría darse una recesión mundial».

Para evitar esta crisis las naciones BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y otras, comercian entre sí con su propio sistema de pago, ajeno al dólar, que iría perdiendo su hegemonía, creándose un sistema financiero bipolar.