Cartas al director
La teoría del jardinero y el número de votos
Algunos políticos aducen como argumento máximo, inapelable, para gobernar en solitario, que la cantidad de sus votantes ha superado con creces a la de cualquier otro partido, olvidando que, una vez realizada la elección, según la teoría del jardinero, el efecto de los votos muere, y estos quedan completamente atrás.
Explica esta teoría que un palacio con muchas habitaciones, pongamos 53, estaba guardado por un jardinero cuya casita tenía muchas menos. Pero el jardinero, a causa de su profesión, tenía las dos llaves: la del palacio y la de su casita. El jardinero no necesitaba para nada vivir en el palacio, aunque le gustaría –¡ y a quién no !–, pero el gobernante sí que lo necesitaba y requería perentoriamente su llave, exigiéndola en público porque era su derecho, con el único argumento de que el palacio tenía muchas más habitaciones que la casa del jardinero. Pero eso al jardinero le daba igual. O pactaba con él el uso del palacio, o el gobernante no entraría nunca a disfrutarlo, porque ante la puerta, decía el jardinero, el número de habitaciones que hay detrás no cuenta para nada: Lo importante es tener la llave.
Este cuento me sugiere que cualquier político que aspire a gobernar en solitario esgrimiendo tan sólo el número de sus votantes, corre el serio riesgo de… no gobernar.