Fundado en 1910

Cartas al director

Vivir es un milagro

Hace poco entendí que la vida, a veces, decide repetir el milagro. Hay personas que nacen dos veces en un mismo día y, sin saberlo, obligan a los demás a volver a creer en algo más grande que nosotros. A la segunda oportunidad algunos la llaman suerte; otros, fe. Suerte de poder volver a empezar de cero. Fe para confiar cuando todo parecía torcerse. Vi a alguien muy importante ser puesta a prueba con una violencia absurda: quirófanos, unos padres sufriendo, transfusiones y cicatrices que ahora cruzan la piel como si fueran mapas. Esto dejó claro algo más poderoso: que hay una fuerza silenciosa en quienes se niegan a rendirse. Nos conocimos por una «casualidad» improbable y, desde entonces, no dejo de preguntarme dónde había estado tantos años.

Hay amistades que tardan una vida en llegar y, cuando lo hacen, encajan con una precisión casi sospechosa. Parte de un plan. Entre Torres Blancas y Covadonga, con conversaciones que empezaron demasiado tarde, aprendí que algunas personas aparecen justo cuando todo lo anterior empieza a tener sentido, y que hay que estar agradecido de saber verlas. Hoy solo quería celebrar algo que parece sencillo y pequeño, pero no lo es: el milagro de que M. siga aquí. Porque vivir es un milagro.