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Cartas al director

Enseñanza militar

No es fácil obtener el empleo de teniente o alférez de navío de la escala general superior militar. Se les exige una nota en la PAU por encima de muchas ingenierías y similar a las carreras sanitarias o dobles grados exigentes; enfrentarse a unas oposiciones en que deberán superar, además, pruebas psicotécnicas y físicas, reconocimiento médico, evaluación personal e idiomas; y obtener, en cinco cursos, el doble grado universitario de la enseñanza superior militar de las academias generales de cada Ejército y el de ingeniería de las Universidades de Zaragoza, Vigo o Cartagena.

Ello les obliga a un régimen de internado y a un horario lectivo muy saturado. Es por ello que resulta paradójico que el Ministerio de Defensa y la Cruz Roja hayan firmado un convenio para incluir en sus estudios el Derecho Internacional Humanitario (DIH). Es una incorrecta decisión y prueba de ello es que, así como entrenamos a militares ucranianos en la utilización de tanques, artillería, liderazgo, sanidad etc... no consta que nos hayan solicitado que les formemos en DIH porque, al parecer, no les vale de mucho para derrotar a Putin.