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Cartas al director

Ingenuos que sois unos ingenuos

Dichosa ingenuidad que tantas aventuras y trastadas aportaste en la infancia, un tiempo y una característica que al correr de los años degenera y se ateroscleriza... aunque, siempre las excepciones a toda regla –positivas o no– tienen la fortuna de recaer en algún agraciado/desgraciado y nuestro presidente Pedro Sánchez es un arca sin fondo en esto de la ingenuidad: con las aventuras y desventuras del Peugeot-Mercedes no se enteró de la misa la media de lo que sus compinches de travesía 'bíblica' trajinaban; tampoco –al parecer de propios y extraños–ssabía del currículum de su querida Begoña y mucho menos de las andanzas lusitanas y rememoranzas musicales de su hermano David.

Mas con la Justicia, la ingenuidad se trocó en evidencia y con estos y con estas alusiones a otros –todos ellos para él (Pedrito) unos santos hasta que las sentencias pusieron las cosas en su sitio–, las ingenuidades desbarraron y los incursos 'salieron' por peteneras del partido socialista y, además, 'si te he visto no me acuerdo' porque el cumplimiento de la Ley es, al margen de conocida y/o desconocida salvo, ¡claro está!, que Pumpido se arremangue.

Ante semejante parvulario de la desfachatez sanchista y la ortodoxia judicial, los españolitos de la sensatez se preguntan ¿cómo es posible que un mocoso tiránico lleve las riendas de este país? Y la ingenuidad les responde: nunca hay que hacer caso de las evidencias, y así, todos tan contentos, ¿o no?