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Cartas al director

P.S. no está bien

Resulta que ojeando un libro, me he topado con una palabra que desconocía. Poco usual, pero que define con precisión quirúrgica a aquella persona con sentimiento exagerado de superioridad, que tiene la convicción de que las normas son sólo para los demás, incapaz de escuchar críticas o consejos y que suele desarrollarse tras alcanzar poder o éxito.

Todo, que no es poco, se resume en una sola palabra: «Hubris» y si mientras lo leía usted estaba pensando en alguien concreto, probablemente haya acertado.

Hace unos días escuché a mi hijo terminar una conversación con un amigo diciendo: «Bro, hiciste un fail épico delante de tu crush y te funó en el grupo. Es muy random que te rente estar detrás de ella», lo que traducido al castellano de toda la vida: «Tío, has hecho el ridículo delante de la chica que te gusta y te dejó en evidencia delante del grupo. Es muy raro que te compense seguir detrás de ella».

Aquella conversación me llevó a pensar que una vez más, en lo maravilloso de nuestro idioma. Desde pequeño me han fascinado las nuevas, especialmente las que salían de los labios carnosos de la profesora de historia a la que todo el mundo le había puesto el mote de 'La mirinda'. Según afirmaban los veteranos, porque estaba tan buena como la bebida.

Y es que el idioma español es tremendamente rico y recoge todos los matices que pueden existir. No como el inglés, más soso que la niebla que se instala en el Támesis los días impares. Por eso, cuando mis hijos se inventan palabras, disfruto casi tanto como ellos.

Y ya puestos, he acuñado una: Hubricista. Se me ha ocurrido viendo al presidente del «no gobierno», un tal P.S., reírse a carcajada limpia y aplaudirse mientras el parlamento aprobaba por mayoría absoluta una moción solicitando su dimisión y reclamando que se sometiera a una cuestión de confianza.

Hubricista vendría a significar la suma de aquella persona con Hubris y con trastorno narcisista de la personalidad. La diferencia entre ambas, es que la primera se desarrolla sólo después de obtener poder.

Todavía no existe en el diccionario, pero estoy seguro que, después de Sánchez, la RAE terminará por incorporarla.

Así que, como dicen mis hijos, ya saben… Pedro,… six, seven.