Fundado en 1910

Cartas al director

Los riesgos invisibles del Camino Sinodal

Los cambios en la religión no se suelen producir de manera repentina con movimientos radicales. Se transforman poco a poco, de manera casi imperceptible, a través de gestos, símbolos y pequeñas modificaciones acumuladas.

No deberían inquietarnos tanto los resultados normativos que puedan salir de las reuniones del Sínodo. Lo que de verdad debería preocupar del Camino Sinodal es su impacto invisible: la imagen de la mesa redonda del consenso, en la que todos parecen participar por igual en la construcción de lo que significa nuestra fe.

Recordemos las palabras de Joseph Ratzinger en El espíritu de la liturgia, sobre la reforma litúrgica tras el Vaticano II. Decía que el culto corría el riesgo de dejar de mirar a Dios para centrarse en el pueblo, que a su vez termina fijando la mirada en el ministro más que en el altar. Ratzinger no se oponía a la reforma, pero advertía que debemos recordar siempre que la misa es la rememoración del sacrificio y la salvación en Cristo.

Con el tiempo hoy vemos como muchas veces la misa termina dependiendo del carisma del sacerdote o que parece más una reunión de terapia comunitaria donde el gesto de la paz es el momento álgido. Da la impresión de que a veces la religión ha perdido la trascendencia para convertirse en una especie de ONG o club social.

La mesa redonda del Sínodo podría ir en esta dirección, al desplazar el centro de la fe de la revelación a la deliberación. El riesgo no es que mañana se modifique el catecismo, sino que el creyente vaya asumiendo, sin darse cuenta, que las verdades de la fe se negocian por consenso.

Todo esto es solo una intuición, pero personalmente me ha puesto en alerta y me hace reaccionar, no con el enfrentamiento, sino con el cambio personal. Cuando acudo a misa, miro siempre al altar mientras escucho al sacerdote. Y soy crítico con los movimientos que intentan relativizar la doctrina, siempre con la mirada de la misericordia y la escucha, pero con la idea clara de que hay cosas que no se pueden cambiar con el consenso.

Guillermo López-Alonso

tracking

Compartir

Herramientas