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Cartas al director

Anatomía de una victimización

Así como el siglo XX fue el de los héroes, el actual se ha decantado por la idolatría de la victimización.

Incluso quienes van ganando, quienes detentan el poder, eligen para triunfar presentarse como víctimas, despertar la conmiseración, antes humildes que poderosos.

El nacionalismo vasco, con toda la fortaleza que le otorgan las urnas, el apoyo del PSE, el medio siglo de gobierno y el «conflicto político» ya encauzado como tal, se lamenta de que cada vez sea menor el porcentaje de vascos que viven en euskera, pese a todos los esfuerzos de euskaldunización, y atribuye tal hegemonía a un nacionalismo español que ha derivado en un «viejuno espíritu franquista». En definitiva, el nacionalismo español es hegemónico (?) y quiere absorber al pueblo vasco en la nación española. Y eso está llevando al nacionalismo vasco, que gobierna el pueblo vasco con mayoría parlamentaria, a la desesperanza y la resignación.

Al nacionalismo vasco parece que le corre prisa ser nación. La ventana de oportunidad podría cerrarse y pillar los dedos a alguno.

El nacionalismo vasco no se resigna a que se le niegue su condición de víctima, pese a tener la sartén por el mango y la ikurriña en el balcón.