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Cartas al director

Ceuta necesita la presencia del Rey

El Rey don Felipe asistió hace un par de días a las exequias del Rey Harald V de Noruega, fallecido el pasado 28 de Agosto. Nada que objetar, entra dentro de los deberes protocolarios y representativos que competen a la Corona.

Sin embargo, el Rey de España, garante de la continuidad de la nación y jefe supremo de sus ejércitos, no ha visitado aún la ciudad mártir de Ceuta, ocupada hostilmente desde el pasado 30 de julio por unos 70.000 «migrantes» enviados a propósito por un tercer país que, parece ser, tiene presuntamente maniatado al presidente del Gobierno, el cual acertó declarando un atentado a la integridad territorial de España dicha invasión para, a renglón seguido y aunque parezca aún hoy mentira, irse de vacaciones a La Mareta. Desde entonces, se arrastra ante el autócrata de Rabat el mismo presidente de un gobierno sin mayoría parlamentaria en Cortes que, simultáneamente, no autoriza la visita del Rey de España a la parte sangrante y sufriente de nuestra nación que es hoy Ceuta.

Ante esta inaceptable situación, es inevitable que un número creciente de españoles, entre los que me cuento, no entiendan que Zarzuela se siga plegando, por un mal entendido respeto a la Constitución, a los designios de un individuo (corresponderá al Tribunal Supremo, no a mí, calificar penalmente su actuación llegado el momento) que aún hoy malvive encastillado en la Moncloa como un juguete roto, al albur de sus socios, xenófobos cuando no proetarras, independentistas, y de las amenazas hostiles venidas del otro lado del Estrecho.