Cartas al director
El crimen de Lorca y los Benavides
En relación con las recientes publicaciones y documentales en distintos medios y redes sociales, en los que se narran hechos sobre el asesinato de Federico García Lorca, quisiera hacer una precisión que considero necesaria, especialmente al mencionarse a Antonio Benavides y otros miembros de su familia que participaron directa o indirectamente en el crimen.
Ante todo, quiero expresar mi más absoluta condena y repulsa por el asesinato del genial poeta, cualesquiera que fueran las circunstancias o los motivos que condujeron a tan abominable suceso.
Dicho esto, considero importante evitar una confusión genealógica. El asesino Antonio Benavides al que se refiere la publicación pertenecía a una familia de agricultores y pequeños propietarios de la Vega de Granada, sin ningún tipo de vínculo familiar con el antiguo linaje de los Benavides, asentado en tierras de Jaén desde tiempos de la Reconquista, y que cuenta asimismo con ramificaciones en Granada.
Por lo que respecta a esta casa nobiliaria, no hay constancia de que ninguno de sus miembros haya cometido crimen alguno. Más bien al contrario, no pocos Benavides en la historia han tenido por divisa la humildad, la bondad, la generosidad y el honor, algunos con destacadas trayectorias al servicio de la Iglesia católica, de la Monarquía y de España: desde embajadores, generales y ministros, hasta validos, virreyes y príncipes de la Iglesia. Y también hubo mártires, como mi propio abuelo, Juan Manuel de Benavides, perseguido y encarcelado por la extrema izquierda durante la Guerra Civil; o especialmente mi tío Luis Javier, asesinado por miembros de ultraderecha durante la Transición.
Conviene, por tanto, no asociar a los asesinos de Lorca con mi familia: no existe ningún parentesco entre nosotros ni compartimos, mucho menos, sus principios.