Cartas al director
¿Un hecho puntual?
Hay palabras que, dependiendo de quién las pronuncie y de lo que se pretenda explicar con ellas, pueden parecer una simple descripción o convertirse en una manera de restar importancia a lo sucedido.
Cuando hablamos de un hecho puntual, pienso en que te toque la quiniela, en que pasees tranquilamente por la calle y te caiga un tiesto en la cabeza, o en que nieve en el Sáhara. Son acontecimientos fortuitos, inesperados, que escapan a nuestra voluntad.
Pero ¿podemos llamar simplemente «hecho puntual» a la entrada de buques de guerra marroquíes en aguas españolas de Ceuta los días 30 y 31 de julio, coincidiendo con una gravísima crisis fronteriza? La presencia de esos buques y la respuesta de la Armada española han sido reconocidas públicamente por el propio presidente del gobierno. El 13 de octubre, la portavoz gubernamental, Elma Saiz, insistió en que se trató de un hecho puntual, resuelto con normalidad entre países vecinos. Sin embrago el jefe del Estado se reunió con altos mandos militares. ¿Por qué?
La diplomacia es necesaria. Mantener buenas relaciones con Marruecos también puede serlo. España necesita cooperación con sus vecinos, especialmente en asuntos tan delicados como la seguridad, la inmigración y la lucha contra el crimen organizado. Pero la buena vecindad no puede significar que debamos mirar hacia otro lado cuando se plantean dudas sobre el respeto a nuestra soberanía.
Y hay algo que me cuesta comprender: mientras los ciudadanos intentamos conocer la dimensión de lo ocurrido, las explicaciones oficiales insisten en la normalidad. Entretanto, las imágenes públicas del presidente disfrutando de sus actividades personales, de sus vacaciones o de sus momentos de ocio resultan difíciles de conciliar, para quienes sentimos preocupación por España, con la gravedad que atribuimos a aquellos acontecimientos. Por eso, mi pregunta sigue en pie: ¿por qué debemos aceptar como algo rutinario lo que afecta a nuestras aguas, a nuestra seguridad y a nuestra soberanía?
Eso es lo que reclamo. No contra unas siglas, sino en defensa de España.