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Cartas al director

Confrontación social

El Sindicato de inquilinas e inquilinos de Madrid afirmó que «España tiene un Congreso secuestrado por los rentistas, por especuladores, inversores extranjeros y fondos». Una declaración que fue coreada por manifestantes y activistas del movimiento por la vivienda bajo el lema: « Su beneficio, nuestra miseria.»

Mensajes como estos reflejan una creciente confrontación social, en la que se presenta como explotador a quien, con su esfuerzo y trabajo, ha conseguido un patrimonio, y como explotado, a quien reivindica derechos sin atender, en ocasiones, a las obligaciones y responsabilidades que estos conllevan.

Con la paradoja de que quienes sostienen estas ideas parecen olvidar que las ayudas y subvenciones públicas se financian con los impuestos que pagan aquellos a quienes critican, junto con otros muchos ciudadanos y empresas.

Fomentar el enfrentamiento, en lugar de reconocer el empeño, la iniciativa y la responsabilidad, resulta peligroso e injusto. Es como si en un partido de fútbol al equipo ganador se le concedieran dos puntos y al perdedor tres. Un auténtico mundo al revés.

Quien, gracias a su entrega y sacrificio, consigue adquirir un inmueble y obtiene una renta por alquilarlo no debería ser señalado automáticamente como responsable de las dificultades ajenas.

Inquilinos y propietarios merecen ser respetados.