Cartas al director
Si no hay relato, anonimato
Los 46 muertos por el descarrilamiento de los trenes de Adamuz no valen nada para la izquierda comparado con la muerte de Maricarmen, ni siquiera valen más que la muerte del perro Excalibur. No les encajan con su relato político, no pueden sacar rédito electoral de ellos, les estorban por completo. Por todo ello las han convertido en tabú, al igual que los 130 mil muertos del COVID, los ocho muertos del apagón y los 190 muertos del 11 M, que, pasados los tres días que el PSOE se sirvió de ellos para ganar unas elecciones, no volvieron a interesarse nunca por ellos.