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En primera líneaMartín-Miguel Rubio Esteban

Enrique Vila-Matas (o el delirio de la lógica)

En todas las obras de Vila-Matas bullen centenares de libros, de músicas y de obras de arte, sin que por ello su obra acabe siendo un centón cultural, sino una construcción nueva con viejos materiales redivivos y, en cierto sentido, un producto enciclopédico. La literatura viene de la literatura, y esto desde Homero

Me encanta la elegante y bien articulada prosa, portadora siempre de una lógica alucinada, del eximio escritor barcelonés Enrique Vila-Matas. Sus libros no cuentan nada, al fin de cuentas, y lo cuentan todo, al fin de cuentas. No viajan a ningún sitio, no nos llevan a ningún lugar, no salen de ningún sitio y, a la vez, se dirigen a todos los sitios que la caótica asociación de ideas enredadas mueva la mano brillante del escritor. De hecho, una frase suya define a la perfección su magnífica novelería: «Seguí mi camino, que no iba en principio a ninguna parte». Es verdad que la literatura que plagia a la inteligencia artificial, a los chatgpt y cosas así, que ya escribe columnas y novelas, tampoco cuenta nada, siendo sólo retórica vacía, pero ese no es el caso del genial Vila-Matas, que funda su maravillosa y sorprendente literatura en el mismo motor creador que el divino Horacio nos mostró en su De Arte Poetica o Epistula ad Pisones: la callida iunctura, el ensamblaje de dos cosas que no tienen aparentemente nada que ver entre ellas, palabras de dos campos semánticos sin relación semántica ninguna. Dos mundos o universos distintos que entrelazados crean un mundo nuevo, un universo nuevo. In verbis etiam tenuis cautusque serendis/ dixeris egregie, notum su callida verbum/ reddiderit iunctura novum. Ya en el comienzo mismo del poema se habla del pintor que une a una cabeza humana una cerviz de caballo: Humano capiti cervicem pictor equinam/ iungere si velit. Desde entonces – y ya antes, claro– la gran literatura consiste en saber asociar con astucia, callide, las cosas de la creación de una manera distinta a como la lógica de la creación invita; aunque, quizás, cuando hagamos delirantes asociaciones de realidades, estemos imitando a la verdadera forma de crear la naturaleza. Así, los McGuffin de Hitchcock son muy apreciados por Vila-Matas, débiles excusas para unir episodios de la trama que sin esos McGuffin sería imposible justificar «de un modo lógico».

El Debate (asistido por IA)

En Hitchcock y Vila-Matas la lógica está sustituida por la polilógica. Ver el mundo como un territorio lleno de mensajes de algún intricado código secreto es acercarse a la literatura como madre de mundos, y tener experiencias de lo desmesurado. Cervantes cuando escribe viaja subido en su «cabaña para pensar». ¿Quién no reparó alguna vez que los vigilantes de los museos vanguardistas son las verdaderas obras de arte? –se pregunta el escritor, lector de ensayos, egregio ensayista él mismo y crítico de arte. Esta forma de escribir, la forma clásica de escribir, exige como principal don creador, la memoria, una portentosa memoria de experiencia sensitiva real y de experiencia de literatura verosímil e inverosímil, y una cultura enciclopédica, tomado el término etimológicamente. El mundo, en verdad, está sufriendo siempre un desquiciamiento general que sólo la literatura, con su loca asociación de cosas, con su loca construcción de universos con materiales inverosímiles puede representar.

Sólo la gente iletrada, sin imaginación o la impotente que plagia la vacía retórica de matemática gramática muerta de la inteligencia artificial podría tomar esta forma de escribir y crear como locura. Que la creación más bella, con sus montañas, sus valles, sus ríos y sus mares, y su vida humana de belleza policletea, sea un producto de la locura más sistemática es un hecho probado. La lluvia, el viento, el sol, el mar, el hielo esculpen nuestros sublimes paisajes y la propia vida orgánica coordinados por un director de orquesta que los sensatos perpetradores de la Guerra de Persia podrían llamar «loco». Quien es incapaz de crear algo nuevo que se desvíe de las normas de la lógica canónica, nunca entenderá a los que lo hacen, y los tomará, si no como locos, sí como bichos raros. En todas las obras de Vila-Matas bullen centenares de libros, de músicas y de obras de arte, sin que por ello su obra acabe siendo un centón cultural, sino una construcción nueva con viejos materiales redivivos y, en cierto sentido, un producto enciclopédico. La literatura viene de la literatura, y esto desde Homero. Las experiencias de la propia vida del escritor llevan a los recuerdos de ficciones literarias innumerables que, a su vez, se habían sostenido con las propias experiencias vitales de los otros escritores, y así, hasta el infinito.

En el yo narrativo de Vila-Matas, tanto el sujeto diegético como metadiegético, por seguir con la jerigonza retórica de Genette, refleja sus constantes cambios de humor a lo largo del texto, desde la depresora ansiedad nocturna hasta el ánimo mañanero más exultante. Un genial narrador omnisciente con todas las diversas y efímeras psicopatías. Falta demencia y sentido del humor en nuestra literatura. ¿Fue alguna vez español el humor de El Quijote? Cervantes y Vila-Matas parecen ingleses ante la zafiedad y el mal olor de nuestra literatura actual. La belleza salida de la locura humana jamás podrá ser imitada por la inteligencia artificial.

–¿Volver a empezar?

–Ni siquiera volver a empezar. Ir hacia la nada.

  • Martín-Miguel Rubio Esteban es escritor