La contundencia de la lógica
La experiencia vivida los pasados martes y miércoles en Ceuta y en Melilla ha superado con creces todas las expectativas de proximidad entre los españoles y sus Reyes, a los que ceutíes y melillenses han ofrecido insuperables demostraciones de afecto, cariño, respeto y consideración
Reflexionaba hace dos semanas, en este mismo medio, sobre «la fuerza de la sinrazón», tratando de poner de manifiesto el efecto que se produce sobre nuestro modelo de convivencia cuando se pretende sustituir el argumento razonable por el meramente emocional o visceral, renunciando a la reflexión y a la argumentación para reemplazarlas por la descalificación, la cancelación de determinados puntos de vista o la formulación de amenazas tendentes a condicionar la libertad de expresión e, incluso, en algunos casos, la de pensamiento.
Esta semana, gracias a la celebración del Día de la Fiesta Nacional y a la materialización de la deseada visita de los Reyes de España a Ceuta y a Melilla, podemos hablar del triunfo de «la contundencia de la lógica» sobre «la fuerza de la sinrazón».
El pasado día 12, lunes, se celebró, de manera brillante, en Madrid, el acto central del Día de la Fiesta Nacional, fecha elegida para conmemorar el hecho del denominado Descubrimiento de América, la llegada de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo, como el hecho más singular de nuestra historia como nación, que define, al mismo tiempo, nuestra aportación más valiosa a la historia de la humanidad. Esa aportación la constituye, sin lugar a dudas, la incorporación a la conciencia universal de la certificación de la perspectiva global de nuestro planeta, imaginada, quizás de forma muy evidente, por muchos científicos y estudiosos a lo largo de la historia, pero certificada, como digo, por ese gran hito histórico, respaldado por los Reyes de Castilla y Aragón, los Reyes Católicos, como Reyes de España, como un gran logro para la historia de la humanidad.
Bien elegida, por tanto, la fecha para la conmemoración de ese día grande de nuestra nación, que constituye nuestra Fiesta Nacional.
Nada más finalizar la celebración, los Reyes, Don Felipe y Doña Letizia, emprendieron viaje a Ceuta y a Melilla, para dar cumplimiento a un viejo deseo de los ciudadanos de ambas localidades españolas en el norte de África, así como de los Reyes mismos, según manifestó Su Majestad el Rey en ambas ciudades.
El Rey afirmó que tenían previsto realizar este viaje antes de finalizar el año en curso, antes de que se produjeran los lamentables hechos del pasado 30 de julio en Ceuta y las consecuencias de los mismos, que aún son una deplorable realidad en esa maravillosa y españolísima ciudad. También manifestó que para la Corona constituye un propósito permanente el visitar todos los rincones de España y acercarse lo más posible a sus gentes a fin de conocer de cerca sus preocupaciones, sentimientos y manifestaciones de toda índole.
La visita de los Reyes a Ceuta y Melilla ha constituido, como todos esperábamos, un respaldo importantísimo a la certeza que ceutíes y melillenses ya tenían en el compromiso del resto de España con el sostenimiento del bienestar de ambas ciudades, que, sin duda, han sabido agradecer, con las grandes muestras de cariño y agradecimiento dirigidas tanto hacia el Rey como hacia la Reina, como ya hicieran en 2007 con los padres del Rey, los Reyes Don Juan Carlos I y Doña Sofía.
La experiencia vivida los pasados martes y miércoles en Ceuta y en Melilla ha superado con creces todas las expectativas de proximidad entre los españoles y sus Reyes, a los que ceutíes y melillenses han ofrecido insuperables demostraciones de afecto, cariño, respeto y consideración, que, por supuesto, les han emocionado y gratificado.
En sus alocuciones a las voluminosas representaciones de los ciudadanos de Ceuta y Melilla en los actos finales de su presencia en ambas ciudades, el Rey ha manifestado cosas similares, dada la similitud de las condiciones en las que se desarrolla la vida de estas y las dificultades que experimentan como consecuencia de determinadas actuaciones de Marruecos, si bien ha introducido matices necesarios en relación con las terribles circunstancias por las que atraviesa Ceuta. Sobre Ceuta, el Rey manifestó, expresamente, que «emociona estos días ver por toda España banderas de Ceuta en ventanas y balcones y escuchar expresiones apasionadas de apoyo y de comprensión solidaria, así como de admiración por el temple y coraje de los ceutíes, que hablan por sí solos de cómo son y de cómo podemos ser como país cuando estamos unidos.»
También reconoció para los ceutíes el hecho de que, a pesar de las dificultades para restablecer la normalidad en el día a día, que, lógicamente, genera incertidumbre, siguen siendo, para todos, «un gran ejemplo de civismo y tenacidad».
Tanto en Ceuta como en Melilla, el Rey ha hecho referencia a la necesaria unidad institucional y la búsqueda del entendimiento, como garantía de estabilidad y la mejor fórmula para un trabajo eficaz. «Todas las instituciones, empezando por la Jefatura del Estado, la Corona, debemos trabajar siempre con esa misma conciencia del bien común. Eso piden y en eso confían nuestros ciudadanos».
El discurso del Rey fue seguido con mucha atención por los asistentes al acto final de su visita a Melilla y despertó la ovación espontánea de los asistentes cuando se refirió al hecho de que «Melilla es España y Melilla es Europa; su frontera es frontera de la Unión, una frontera única que no distingue de flancos ni de puntos cardinales, pues se basa en un acervo compartido de derechos, libertades y responsabilidades ciudadanas. Cualquier amenaza a la frontera de un estado miembro lo es, por tanto, al conjunto de la Unión Europea».
Lo más contundente de su intervención, no obstante, se produjo cuando, cerca de la finalización de esta, afirmó que nadie debería confundir las convicciones de los europeos, en cuanto a la firme creencia en el imperio de la ley y el respeto a la dignidad de la persona, con debilidad para finalizar asegurando que «estamos preparados para defender nuestros valores y nuestras libertades».
Esta semana, con la celebración del Día de la Fiesta Nacional y la visita de Sus Majestades los Reyes a Ceuta y a Melilla, se ha contrapuesto, felizmente, a «la fuerza de la sinrazón», «la contundencia de la lógica».
- Fernando Adolfo Gutiérrez Díaz de Otazu es general de división del ET en situación de retiro y senador por Melilla