Fundado en 1910

Las caras de la noticia (11/10/2026)

José Manuel Albares

Mohamed VI, en el discurso formal de constitución del nuevo Parlamento de Marruecos, ha lanzado invectivas inaceptables contra las leyes de inmigración españolas y contra políticos y medios de nuestro país, cuyos nombres no ha concretado. Además, denunció que el marco actual de relación entre los dos países ya no sirve y ha demandado otro nuevo. ¿Y cuál es la respuesta de nuestro redicho ministro de Exteriores? Hasta ahora, ninguna. Silencio administrativo. Sería bueno que la energía que muestra el petulante Albares para insistir con el catalán en la UE, misión que no tiene más objeto que pagar los favores del separatismo a Sánchez, la dedicase a defender los intereses de España frente a un vecino que se nos está subiendo a las barbas por el entreguismo de nuestro presidente. Mohamed VI ataca a España en vísperas de la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla y el Gobierno de nuestra nación no tiene nada que decir. Parece que Albares solo encuentra valor para defender a Hamás e Irán.

Miriam González

«Conócete a ti mismo», recomendaba Sócrates, y tal vez Miriam González ha olvidado su consejo al lanzar un nuevo partido, Democracia 21, pues a pesar de su innegable valía no parece una figura que goce de un calado en la sociedad española acorde a la magnitud del desafío que asume. Tampoco está la política española falta de siglas, que ya cubren todo el espectro, ni necesitada de dividir más el voto contra Sánchez. González es una abogada de prestigio, que ha hecho el grueso de su carrera en Inglaterra, y es hija de un histórico alcalde y senador del PP. Su marido, Nick Clegg, fue el líder liberal británico y más tarde, el extraordinariamente bien pagado jefe de relaciones públicas de Facebook. Las ideas de Democracia 21 son bienintencionadas, pero resulta un poco presuntuoso lanzarse a dar lecciones a diestra y siniestra y denunciar que todos los partidos españoles son un desastre… menos el suyo.

Oriol Junqueras

El partido heredero de ETA, Bildu, y el que promovió junto a Junts el golpe antiespañol de 2017, ERC, volverán a concurrir en coalición al Senado, temerosos de que el PP arrase en la Cámara y controle así la renovación de importantes instituciones, como el Constitucional que les ha perdonado sus delitos por orden de Sánchez. Junqueras, que ve con aversión que Rufián participe en el Frente Amplio, por ser una formación española, se alía con Otegui, con el que une el hecho de que ambos dirigen partidos españoles. En las fotos de su encuentro en Bilbao, en la que estuvieron ambos junto a varios asesores, no se ve en la mesa a ninguno de sus asistentes portando un pinganillo de traducción. Dado que Junqueras no habla vasco, ni Otegui en catalán, imagínense en qué idioma se entendieron. Pues en español, por supuesto, como ordena el sentido común. Si cae Sánchez, una de las primeras medidas del nuevo Gobierno debe ser acabar con los pinganillos en el Parlamento y establecer de nuevo el español como lengua única de las cámaras, pues lo actual fue otro pago del PSOE al independentismo.