La fuerza de la familia
Los jóvenes valoran muy positivamente a la familia, con aspectos que llegan al sobresaliente. El negativo, que apenas el 33 % de ellos se ve formando una familia. Y la conclusión es que aún viendo su proyecto familiar como algo tan positivo, lo ven inalcanzable
La familia es probablemente la institución social más amenazada, atacada y maltratada que existe. Y sin embargo, pese a un indudable desgaste, nadie ha podido ni podrá con ella, porque tiene tres secretos: se basa en el amor, eso que el materialismo jamás comprenderá, se crece ante la dificultad y está profundamente anclada en nuestra tradición cristiana y en nuestra propia naturaleza.
Pero esa fortaleza no debe hacernos pasar por alto el desgaste que supone un ataque combinado tan persistente como viene sufriendo la familia. Las amenazas que encara son de varios tipos: las ideológicas (que inspiran políticas y agendas hostiles a lo que representa), las derivadas de la situación económica (crisis, precio de la vivienda, salarios bajos, desempleo), la insuficiencia de apoyos públicos (España destina un 0,5 %, frente al 3,5 % de otros países europeos), los cambios sociales y la pérdida de valores de una sociedad que se aleja del compromiso y se vuelve más individualista y deshumanizada, y que alumbra fenómenos como el childfree.
Muchos de estos factores han debilitado a la familia especialmente en un aspecto fundamental para la sociedad: la natalidad. En España los nacimientos han disminuido un 24 % en una década. Estamos, como otros países occidentales, lejos del reemplazo generacional, mientras aumenta el envejecimiento poblacional. Teniendo en cuenta que la emancipación supera ya los 30 años, a la cabeza de Europa, por las dificultades para acceder a una vivienda, la inestabilidad y precariedad laboral y la carestía de la vida, que en España ha aumentado un 20 % en cuatro años, es fácil entender el problema.
Otras consecuencias de este debilitamiento son el citado envejecimiento poblacional, la difícil sostenibilidad de las prestaciones (con un índice de sostenibilidad de las pensiones de 30 sobre 100), la despoblación (con más de 4.000 municipios en esa situación), la desvertebración social y la consiguiente desprotección personal con una creciente vulnerabilidad para quienes carecen de esa red familiar en una sociedad cada vez más atomizada. Por no hablar del aborto como una realidad preocupante que se cobra más de 70 millones de vidas en el mundo.
Mi lectura personal de los estudios de opinión del CIS revelan un dato positivo, otro negativo y una conclusión inquietante. El positivo, que los jóvenes valoran muy positivamente a la familia, con aspectos que llegan al sobresaliente. El negativo, que apenas el 33 % de ellos se ve formando una familia. Y la conclusión es que aún viendo su proyecto familiar como algo tan positivo, lo ven inalcanzable, como si fuera un lujo imposible, debido a las señaladas dificultades que encuentran. De hecho, el 77 % de ellos señalan esas cuestiones económicas como principal impedimento.
A tenor de todo lo anterior, cabe llegar a algunas conclusiones. La primera, que España debería tomarse más en serio la emergencia familiar y poblacional, triplicando las ayudas y prestaciones familiares y a la natalidad, con ejemplos como el de Madrid y otras ciudades y regiones que ya cuentan con potentes planes de apoyo. En segundo lugar, que debería homogeneizarse este tipo de ayudas a nivel nacional, autonómico y local. En tercer lugar, que la familia debería dejarse al margen de las contiendas ideológicas y cobrar un mayor protagonismo y prioridad en las agendas estatales, comunitarias y globales, incluyendo la defensa de la vida del no nacido como un objetivo preferente, con sólidos apoyos sociales.
En mi opinión eso sólo será posible mediante un gran Pacto por la Familia y la Natalidad para aplicar una auténtica Perspectiva de Familia a todos los programas, presupuestos y políticas de las AA.PP. en sus tres niveles. Sólo así lograremos blindar frente a tantas amenazas a esa alianza esencial para el futuro de nuestra sociedad que es la familia, de cuya fortaleza natural no deberíamos abusar por más tiempo.
David Pérez es concejal del Ayuntamiento de Madrid (Partido Popular)