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TribunaJosé F. Martín Cinto

León XIV

Sólo me queda agregar a cuantas personas de buena fe puedan leer este escrito, que todos juntos, pidamos insistentemente al Papa, para que no se pueda llevar a cabo el horror de la resignificación del Valle de los Caídos, dado que sólo el Papa tiene autoridad en ese maravilloso monumento a la cristiandad

Como el próximo 6 de junio llega a España el Papa León XIV, en su primer viaje a nuestra patria como vicario de Cristo, me ha parecido importante, dedicar este artículo a tan grande acontecimiento y más en las difíciles circunstancias que estamos atravesando en España.

Recordando a los últimos papas de nuestra Iglesia, que han venido a España, tiene un lugar especial el Papa San Juan Pablo II, que realizó a nuestro país, cinco visitas a lo largo de su pontificado. La más importante fue la primera en el año 1982, que transcurrió desde el 31 de octubre, hasta el 9 de noviembre, estando presente en las principales ciudades de España, que incluyeron por supuesto, Madrid y Barcelona. Realizó cuatro viajes más, de corta pero intensa duración, como los días 10 y 11 de octubre de 1984 en Zaragoza, rezando a la Virgen del Pilar; en 1989, estuvo tres días en Santiago de Compostela, en las Jornadas de la Juventud (JMJ); en 1.993 del 12 al 17 de junio en Sevilla, para el Congreso Eucarístico y en Madrid para la Consagración de la Catedral de la Almudena; finalmente, en 2003 y ya muy enfermo, estuvo los días 3 y 4 de mayo en Madrid, elevando a los altares, a la Madre Maravillas y al Padre Poveda, logrando que una inmensa muchedumbre abarrotara la Plaza de Colón.

Benedicto XVI, hizo tres visitas; la primera en 2006, durante los días 8 y 9 de julio en Valencia, para las Jornadas de la Juventud (JMJ); en 2010, estuvo los días 6 y 7 de noviembre en Santiago de Compostela, para el Año Jacobeo, y en Barcelona, donde consagró la Basílica de La Sagrada Familia; finalmente, en el año 2011, entre los días 18 y 21 de agosto, estuvo en Madrid, para las Jornadas de la Juventud (JMJ), siendo memorable el acto en Cuatro Vientos bajo la lluvia.

El Papa Francisco, aunque dijo muchas veces que quería venir a España, especialmente a las Islas Canarias, por la crisis migratoria, la verdad es que nunca lo pudo realizar, a lo largo de su pontificado.

Esto quiere decir que, desde el año 2011, no hemos tenido la dicha de que nos visite el Papa, siendo este año, cuando por fin nos va a visitar el Papa León XIV, entre el 6 y el 12 de junio, siendo este uno de sus primeros viajes, desde que accedió a la Cátedra de Pedro, el 8 de mayo de 2025, e inmediatamente después del viaje realizado por África. Tiene una gran significación, por la difícil situación de España y en especial, por el abandono en muchos sectores de los principios fundamentales de nuestra fe católica.

Es para la España católica, que sigue siendo una gran mayoría, una inmensa alegría la visita del vicario de Cristo, que sin duda, es el que hace las veces de Cristo en la Tierra, asumiendo sus funciones y autoridad para todo el orbe católico. Cobra mucha significación la noticia publicada en El Debate de la beatificación por decreto de martirio del sacerdote Francisco González de Córdova y 79 compañeros mártires que dieron su vida por la fe católica en Santander, entre 1936 y 1937, siendo el propio Vaticano quien afirma: «que es en la Guerra Civil española, durante los años treinta del siglo pasado y por la persecución religiosa del gobierno de La República», donde se inscribe este testimonio de fe y amor.

No entiendo cómo el mundo no reacciona ante la absoluta maldad en que se haya inmerso con todo tipo de guerras y atrocidades, que sólo lleva a provocar más y más dolor y sufrimiento en una gran mayoría para que unos pocos y por tiempo limitado dominen a los demás con total tiranía.

Pues bien, sin que sepan muy bien por qué, el hombre que viste de blanco y que habla fundamentalmente de amar a Dios y al prójimo, por amor a Dios, de diálogo y compromiso, para que con el amor por delante, se puedan solucionar los problemas siguiendo el Evangelio de Cristo, hace llenar las portadas de todos los medios de comunicación y con enorme repercusión en toda partes.

Me he enterado que el Papa León XIV lleva en su cruz pectoral una reliquia de Anselmo Polanco, obispo de Teruel, que fue mártir de nuestra Guerra Civil; que bien y si unimos esto a la beatificación de 80 mártires, no creo que quede ningún margen de error para saber cuál fue la verdad de tan dolorosos hechos y ver ahora cómo se ha deformado esa verdad por este desgraciado gobierno sectario que nos ha tocado en suerte.

Puedo decir que los preparativos para la visita del Papa León XIV ya están despertando las conciencias de muchos que ven otra vez la Luz del Espíritu Santo reflejada en el Papa y participan en miles de grupos para poder asistir a los actos que, sin duda, serán multitudinarios. Es maravilloso el ver el inmenso trabajo que están realizando los grupos de trabajo que de manera voluntaria gestionan y ubican a cuanto peregrino quiera compartir con el Papa su visita, acudiendo a todos los eventos posibles que, sin duda, estarán siempre repletos de almas, ansiosas de recibir las enseñanzas del vicario de Cristo.

Este Papa, en su primer año de pontificado, está demostrando que lleva hasta lo más profundo el que todos estemos llamados a imitar a Cristo que se despojó de sí mismo para enriquecernos, practicando sin descanso que: «Ama verdaderamente al amigo, quien ama a Dios en el amigo».

Voy a aprovechar, lo que dice día sí y día también el Papa, que vivir nuestra vocación es ser protectores de la Obra de Dios y que no consiste en algo opcional, ni en un aspecto secundario, sino que es la verdadera experiencia de ser cristiano.

No es este artículo el sitio adecuado en este momento, para predicar más a fondo las verdades de nuestra fe, pero no puedo remediar el dar unas cuantas pinceladas esenciales de nuestra fe, dada la próxima venida de nuestro vicario, el Papa León XIV, que llega en el momento oportuno para que su pontificado pueda cambiar el rumbo equivocado de tantas personas encerradas en ese horror que nos asola y así poder levantar la vista a Dios, que es principio y fin de todas las cosas, como nuestro creador.

Sólo me queda agregar a cuantas personas de buena fe puedan leer este escrito, que todos juntos, pidamos insistentemente al Papa, para que no se pueda llevar a cabo el horror de la resignificación del Valle de los Caídos, dado que sólo el Papa tiene autoridad en ese maravilloso monumento a la cristiandad, que presidido por una gran cruz, confirma que España ha sido y es baluarte del catolicismo para el mundo.

Ánimo a cuántos más mejor a participar en los actos de esta visita apostólica del Papa León XIV, ya que está destinada a ser un antes y un después para muchas almas ansiosas de vivir la verdadera fe y esperanza en Cristo nuestro Señor.

  • José Fernando Martín Cinto es licenciado en Ciencias Físicas