El funeral, celebrado en la iglesia de San Jorge, atrajo a grandes multitudes: familias de la parroquia, refugiados que se resguardan en el pueblo, clérigos maronitas de todo el Líbano y funcionarios del gobierno. Algunos feligreses que asistieron al funeral dijeron que se sentían «como si estuvieran enterrando a su propio padre». «Ha sido un padre para esta comunidad: presente en nacimientos, muertes, matrimonios y crisis, recorriendo las calles a diario, conociendo cada nombre, llevando cada carga», le lloran sus feligreses.