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El salesiano Miguel Gambín, tercero por la derechaPicasa

Los salesianos cargan contra Vox en su web oficial

A los votantes del partido de Santiago Abascal los tildan de «mentes poco informadas» y de carecer «de un mínimo de comprensión lectora»

La página web oficial de la congregación salesiana en España acaba de publicar un artículo del polémico sacerdote Miguel Gambín, director de la casa que los sucesores de San Juan Bosco mantienen en Badajoz y párroco de la parroquia de María Auxiliadora. Fechado el 15 de mayo, el escrito titulado Prioridad nacional arremete contra «un partido político, de cuyo nombre no quiero acordarme», en el que no deja lugar a dudas que se refiere a Vox y a su postura sobre la inmigración ilegal. Según su interpretación, la formación política dice «defender la civilización cristiana, proponiendo la discriminación del extranjero, y un racismo de manual».

El salesiano utiliza el órgano oficial de comunicación de su congregación para arremeter contra la formación política liderada por Santiago Abascal, a la que acusa de «salvapatrias», «negacionistas», manipuladores, «vendedores de humo profesionales» y hasta nazis. «Uno no puede evitar revisar los manuales de historia, y entonces encuentra ciertas similitudes con propuestas que se hicieron en los años treinta del siglo pasado», asegura, equiparando las propuestas de Vox en materia de inmigración ilegal con las medidas raciales del nacionalsocialismo de Adolf Hitler. A juicio del salesiano, «es la vieja táctica de canalizar la frustración de la gente hacia una minoría débil; descargar las iras contra los de abajo, así se evita mirar hacia arriba, desde donde provienen las causas de la desigualdad y del malestar».

El padre Gambín también carga contra «los seguidores de tales soflamas» ya que, a su juicio, «no se molestan en leer las propuestas de estos salvadores de la patria». «Porque si tuvieran tiempo y ganas, por no hablar de un mínimo de comprensión lectora, entonces verían que estos vendedores de humo profesionales no tienen nada que ofrecer a los 'buenos españoles'», sentencia. El religioso se despacha a gusto con los votantes de Vox, a los que tilda de «mentes poco informadas»: «Este combinado de falsedades tiene su efecto en mentes poco informadas, que aceptan acríticamente el mensaje».

La izquierda más radical

El indignado salesiano repite la jerga y las consabidas consignas de la izquierda más radical y, precisamente, acrítica: «Basta recordar la posición de los salvapatrias cuando se han propuesto en el parlamento medidas sociales: resulta que su voto ha sido negativo frente a la subida de las pensiones; a la subida del salario mínimo interprofesional; al permiso de paternidad; a la reducción de la jornada laboral… etc». «También votaron un viernes en contra de la ley que garantizaba el precio mínimo de los productos agrícolas, lo que no les impidió acudir a una manifestación el lunes siguiente, en el que desplegaron sus banderas», denuncia.

El indignado salesiano Miguel Gambín

El salesiano carga también contra dos blancos habituales de las iras de la izquierda: Javier Milei y Donald Trump. A su juicio, el programa del presidente argentino «se basa fundamentalmente en privatizar todo, y desarticular todas las leyes laborales que protegen al trabajador, con sus secuelas de pobreza y exclusión social».

Del mandatario estadounidense no tiene mejor opinión: «Aplauden las políticas bélicas de Trump, olvidando que son precisamente esas guerras promovidas por el imperio yanqui en Irak, Libia, Siria, Yemen, Afganistán o Líbano las que han causado los movimientos migratorios masivos en estos últimos años». Por último, llama «gobierno criminal» al Ejecutivo de Benjamin Netanyahu en Israel y denuesta «sus políticas de segregación racial y sus guerras genocidas».

No es la primera vez que Gambín tira de trazo grueso para aportar su acalorada visión de la sociedad y la política. «Sabida es la correlación que existe entre la adhesión al catolicismo y la pertenencia o simpatía por partidos de derecha, como hecho constatable, y es innegable que la Iglesia, en los dos últimos siglos, se ha vinculado implícita y explícitamente a un lado del espectro político», sostenía en un artículo titulado ¿De izquierdas o de derechas?, publicado también en el órgano de comunicación oficial de los salesianos el 23 mayo de 2025. «En la Iglesia se pueden encontrar personas pertenecientes a todo el espectro político, e instituciones con muy diferente nivel de influencia», sentenciaba.

Gambín, durante su etapa en MaliSalesianos

El brote de violencia en Torre Pacheco (Murcia) del pasado verano también sirvió de inspiración para que el religioso afincado en Badajoz volviera a la carga en el portal de su congregación religiosa. Tras adelantar que «ninguna distopía del siglo XX, ni ninguna serie de terror había podido anticipar» un hecho similar, vuelve a citar la única similitud histórico que parece llamar su atención: «Cualquiera que tenga un poco de conocimiento de la historia encuentra fácilmente paralelismos con lo que ocurrió en Europa hace cien años y propició el origen de los fascismos: la frustración de la población en Europa». Hoy en día, a su juicio, esta frustración «ha sido canalizada hacia la población inmigrante por parte de la ultraderecha».

Los obispos y «la ultraderecha»

El religioso llega a denunciar una «limpieza étnica irracional», a la vez que asegura que «hoy la ultraderecha habla de invasión; retuerce los datos; inventa bulos, siembra discordia, y utiliza las emociones del miedo y del odio frente a una supuesta amenaza externa para cohesionar a sus hordas aulladoras con el rancio nacionalismo exclusivista». «Lo más triste es la actitud de algunos obispos que coquetean con la ultraderecha», defiende. De hecho, el pasado agosto escribió una carta pública al arzobispo de Oviedo, monseñor Jesús Sanz, con una advertencia: «Monseñor, sus amigos de la ultraderecha no ven personas. Solo ven 'moritos' y 'negros'».

Miguel Gambín fue misionero en Mali desde 1981 hasta 2004. Colabora con numerosos foros y medios de comunicación ligados a la izquierda y a la disidencia eclesial, y desde 2023 es el superior de la comunidad salesiana en Badajoz, que supuestamente persigue «testimoniar gozosamente la vida religiosa con la propia vida», según explican en su propia página web, además de «ser centro de comunión».