Así son las familias españolas que van a arropar al Papa León XIV
Mucho se habla de los jóvenes que van a acompañar al Papa León XIV en los distintos momentos del que será el primer gran viaje del Pontífice a un país europeo. También, como es natural, ocupa titulares la inmigración, la política, el mundo de la cultura o la vida religiosa.

Pero si hay un protagonista silencioso –y colectivo– que va a sostener, arropar y casi hasta custodiar al Sucesor de Pedro durante su periplo por España –de Madrid a Barcelona y de Barcelona a Canarias– van a ser las familias españolas.
Niños de todas las edades, matrimonios recién formados o que suman ya décadas a sus espaldas, hogares en los que alguno de sus miembros está enfermo, e incluso familias reconstituidas tras una nulidad que les mostró el camino para vivir a fondo el sacramento del matrimonio... Son cientos de miles de familias de toda clase y condición las que están dispuestas a desafiar las aglomeraciones, el calor, las distancias y los desplazamientos, no sólo para demostrar al Papa su cariño, sino para dar, ante todo y ante todos, un testimonio público de la fe sobre la que han construido su hogar.

La familia, esa «célula básica de la sociedad» y «pequeña Iglesia doméstica» como la definía san Juan Pablo II, hoy tantas veces maltratada por una cultura ebria de wokismo y una política que parece ajena -cuando no enemiga- a la realidad de la unión de un esposo y una esposa abiertos a la vida, ha dado ya un paso al frente ante la visita del Pontífice.
Dispuestas a ir «empotradas», como verdaderos comandos, en desplazamientos que combinan los carritos de bebé con las sillas de ruedas de los mayores; asumiendo madrugones a las 6 de la mañana para asistir a la misa; preparándose desde hace semanas con oraciones específicas que explican a los niños quién es el Sucesor de Pedro; o con sencillos ofrecimientos de las rutinas del día a día, El Debate ha hablado con una pequeña muestra de los cientos de miles de familias católicas españolas que dentro sólo de unos días van a decirle a León XIV: Santo Padre, bienvenido a mi casa.
«La visita puede hacer que la fe de los jóvenes siga creciendo en España»León, Adriana, Celia (3 años) y Claudia (11 meses)
En casa nos estamos preparando con mucha ilusión, y casi con nerviosismo, porque somos una familia de cuatro, con una bebé de 11 meses y una peque de 3 años.
Casi nos ha tocado más cerca del sol que del Papa, pero nos lo tomamos a broma porque nos da lo mismo
Al ver los cuadrantes, casi nos ha tocado más cerca del sol que del Papa, pero nos lo tomamos a broma porque nos da lo mismo: sabemos que va a hacer calor, y aunque eso es lo que nos cause algo más de inquietud, queremos recibir al Papa León con mucho cariño y con muchas ganas. Porque de esta visita esperamos que dé muchos frutos: la juventud católica, igual que el entorno católico en las redes sociales, va creciendo más y más en España. Y esta visita será un gran aliciente para que ese camino continúe.
Para nosotros, además, esta visita es especial, porque a nuestra hija mayor, el Papa Francisco la bendijo en la JMJ de Portugal... ¡y nos encantaría que este nuevo Papa pudiera hacer lo mismo con nuestra otra pequeña!
«¿Qué va a hacer calor? Pues claro. Pero lo pondremos en las manos de Dios»Rafa, Lara, Iñigo (9 años y con parálisis cerebral), Jacobo (4) y Alejandra (2)
Ya estamos en la recta final para la visita del Papa y nuestra familia se está preparando de la forma más ordinaria posible: sobreviviendo. ¿Hemos hecho algo especial? Sinceramente, no. Eso sí, al igual que antes de que vengan los Reyes Magos, hemos «aprovechado» para que cualquier rabieta, incomodidad u ola de calor se convierta en una excusa para poder animar a los niños a ofrecerlas por los frutos de la visita del Papa. Y como en casa y en el cole oyen hablar de ello, los niños se han puesto las pilas.
De la visita del Papa esperamos... lo que Dios quiera
Por eso, de la visita del Papa esperamos... lo que Dios quiera. Esto es como una campaña de crowdfunding: nosotros ponemos nuestros sacrificios, nuestra oración y trabajo a los pies del Señor. De nosotros depende la recaudación. Luego será Él el que «destine todo lo recaudado» a lo que sea más necesario. Cuanto más pongamos, Dios podrá sacar muchos más frutos.

Y la verdad es que nos da pena que se esté haciendo mucho hincapié en que va a ser un caos y que mejor no ir, que el transporte va a estar colapsado, o que va a hacer calor. Todo eso ya lo sabemos, y aprovecharemos para ponerlo «en la recaudación» de Dios. Nosotros vamos con nuestro hijo Iñigo, de 9 años, con parálisis cerebral, pero hay muchas familias que van con cuatro, cinco, seis y muchos más hijos. ¡Aunque al menos nosotros sabemos que Iñigo no se nos va a perder! ¿Qué va a estar lleno? Sí. ¿Qué va a hacer calor? Pues claro. ¿Qué va a haber momentos de caos? Cuento con ello.
Pero estoy convencido de que a los niños, ver que sus padres hacen el pino con las orejas para ir a ver al Papa les hace mucho bien y les hace reflexionar más que muchas catequesis.
«El Papa no viene para personas perfectas, sino para personas frágiles, cansadas, contradictorias y necesitadas de esperanza»Cecilia, Gonzalo, Jorge (21), Mencía (19), Lucas (15), Clara (12), y Bela (92)
A la pregunta de qué significa para nosotros la visita del Santo Padre a Madrid, la primera respuesta sería: déjame que le dedique unos minutos, porque vivo tan al día que a veces no me paro a pensar en las cosas importantes.
Tuvimos clara una cosa desde el primer momento: la visita del Papa es una buena noticia
Pero sí tuvimos clara una cosa desde el primer momento: es una buena noticia. Y para cualquiera que tenga el corazón un poquito abierto, creyente o no.
Como familia, lo vamos a vivir en tres grupos. Somos 7: abuela, padre, madre y cuatro hijos. El mayor va con un grupo de oración que tiene desde que hizo bachillerato en el cole; la segunda y el tercero, van con ese grupo del cole (una como responsable y el otro como «alumno»), y la pequeña... aún no sabemos. El matrimonio lo viviremos con la parroquia, y la abuela, de 92, lo verá en la tele.
Robert Prevost es una persona con una vida de entrega, de gracia y de sacerdocio; una historia como la de tantos hombres y mujeres que, desde una vocación concreta, han intentado vivir para algo más grande que ellos mismos. Y quizá precisamente por eso resulta tan cercano: tan humano, tan terrenal y, al mismo tiempo, tan profundamente bendecido. Y ahora, como León XIV, está siendo el Papa que el mundo necesita en este momento. Estamos convencidos de que el Espíritu Santo ilumina la elección de cada Papa, según las necesidades concretas del mundo y de la Iglesia en cada tiempo.

Además, hay algo que nos impacta especialmente: sus palabras van acompañadas de sus actos y de la manera en la que mira a cada persona. En un mundo acostumbrado a líderes que hablan bien, pero viven lejos de lo que anuncian, impresiona encontrarse con alguien cuya autoridad parece nacer del servicio, de la cercanía y de una mirada profundamente humana. Por eso también su encíclica ayuda muchísimo a aterrizar la fe. No se queda en grandes ideas abstractas, sino que baja el Evangelio a la vida real: a cómo miramos al otro, a cómo tratamos al otro, cómo vivimos el ritmo acelerado del mundo, la forma de enfrentarnos al sufrimiento, el individualismo, la vulnerabilidad o la necesidad de volver a lo esencial. Y quizá por eso puede haber dos impactos de esta visita: uno social y otro profundamente personal.
Socialmente, su presencia puede ser una llamada a rebajar el ruido y recordar valores que muchas veces parecen olvidados: la dignidad humana, la reconciliación, la esperanza, la misericordia o la importancia de mirar de verdad a las personas. En este tiempo de mayor confort y acceso a tantas cosas, que lo intangible vaya cobrando mayor importancia es para lo que nuestro corazón está hecho; y la visita nos hace alzar la mirada hacia lo eterno, lo que sostiene.

Y también es una invitación a mirar hacia dentro. A preguntarme dónde tengo puesto el corazón, cuánto espacio dejo realmente a Dios en mi vida y cuánto me cuesta todavía descansar completamente en Él. A ofrecerme con mayor generosidad, a escucharle en momentos de silencio, a servir y a ser cada vez más niña, más humilde, teniendo como referencia al Papa, pero mirando donde él señala, no a lo que él es.
Porque el Papa no viene para personas perfectas. Viene precisamente para personas frágiles, cansadas, contradictorias y necesitadas de esperanza. Personas que aman a Dios, sí, pero a las que todavía les cuesta confiar del todo.
Quizá por eso esta visita puede ser, sencillamente, una invitación a volver a lo esencial. Volver a Cristo. Y recordar que, incluso en medio del ruido del mundo, Dios sigue pasando cerca. Y compartir luego los 7 cómo lo hemos vivido, a qué nos llama a cada uno, qué nos ha enternecido más, qué enseñanza nos llevamos cada uno porque el Señor nos quiere de manera única e irrepetible y nos va a hablar, a través de esta visita, de la misma manera que nos ama.
«Conocimos al Papa en nuestra luna de miel»Juan Alejandro, Amaya, Elena (17), y otros 5 hijos de 16, 15, 14, 12 y 8 años
¡Nosotros conocimos al Papa y hablamos con él en nuestra luna de miel! Somos una familia reconstituida: la Iglesia nos reconoció a ambos la nulidad, nos casamos el año pasado por la Iglesia y en nuestro viaje de novios fuimos a Roma a ver al Papa, en la audiencia para novios. Por eso estamos súper ilusionados con su visita, y nos resulta muy especial y emocionante poder volver a verle, ahora como familia.
Estamos tratando de que nuestros entornos vean la importancia de esta visita
En aquel momento nos pareció una persona muy cercana y muy sensible, y estos días estamos haciendo muchas cosas con nuestros hijos. Rezamos por él y por la visita, y como tenemos un canal católico de YouTube (Padrenuestro.net) hemos hecho varias cosas relacionadas con la visita. Además, en nuestros entornos estamos tratando de que vean la importancia de esta visita, a pesar de estar con personas no creyentes e incluso molestas por esta visita y las incomodidades que pueda ocasionar.
Creemos firmemente que el Papa es el que Dios pone a cada momento por las necesidades del mundo, y España, en estos momentos, necesita de su visita. Sus intervenciones, homilías y actos van a ir en torno a su sensibilidad y cercanía, y no va a dejarnos indiferentes. Nos va a alzar la mirada (canción que estamos todo el día cantando en casa).
«A las niñas les contamos que el domingo iremos a encontrarnos con muchas personas que quieren a Jesús y a María»Francisca, Juan, Helena (4) y Clara (2)
Nosotros somos de Uruguay pero vivimos en Madrid desde hace 7 años, y estaremos presentes junto al Movimiento de Schoenstatt en la misa del domingo. Nuestras hijas son todavía muy pequeñas: Clara tiene dos años y Helena cuatro, así que estamos preparando esta visita de una manera muy sencilla y cercana a su mundo.
Esperamos que la visita del Papa sea una oportunidad para renovar la fe
Hace un tiempo nos regalaron un cojín con una caricatura del Papa y, a partir de ahí, les hemos ido contando quién es. También les hemos enseñado alguna foto y, cuando vemos los carteles por la calle, los señalamos y recordamos con entusiasmo que ya falta poco para su llegada a Madrid. Les contamos que el Papa es una persona que quiere mucho a Jesús y a María, y que el domingo iremos a encontrarnos con muchas personas que también los conocen y quieren como nosotros.
Esperamos que la visita del Papa sea una oportunidad para renovar la fe y recordar que formamos parte de una Iglesia mucho más grande que nuestra familia o nuestro movimiento. Nos ilusiona especialmente que nuestras hijas puedan vivir, desde su mirada de niñas pequeñas, la alegría de encontrarse con tantas personas reunidas por Jesús. Queremos vivirlo como un momento especial en familia, una experiencia de fe y de alegría que deje huella en sus corazones y los nuestros.
«Esperamos que sea un impulso para evangelizar España y que volvamos a poner en el centro a Jesús»Elena, Francisco, Gonzalo (3 años) y Santiago (1 año y medio)
De la visita del Papa esperamos que el Espíritu Santo sople fuerte sobre la Iglesia de nuestro país. Ojalá que la visita del Papa León sea un impulso para evangelizar España y que volvamos a poner en el centro a Jesús. Nosotros vamos a participar en la misa del domingo y también estaremos en el Bernabéu, el lunes. Nos gusta que nuestros hijos conozcan a una Iglesia viva y alegre, y que se enamoren de ella igual que lo estamos nosotros.
Nos gusta que nuestros hijos conozcan a una Iglesia viva y alegre
Con niños tan pequeños, la mayor preparación para ver al Papa es la gestión de cómo llegar, cuánto tiempo estaremos en los eventos, la comida que llevarse... Y espiritualmente estamos rezando por él y por los frutos del viaje. También les hemos contado a los niños que el Papa es como San Pedro, y el mayor está emocionado porque va a conocer a un apóstol de Jesús. Es bonito verles ilusionarse y seguro que el día de la misa lo disfrutarán un montón.
Especial realizado por:
Redacción: José Antonio Méndez. Diseño: Ángel Ruiz.