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El Papa se muestra más cómplice que nunca con los jóvenes y manda varios mensajes: «Podéis cambiar esta sociedad»

Medio millón de jóvenes arrodillados ante Dios cantaron, adoraron, rezaron, lloraron. Y alzaron su mirada hacia el Santísimo, el verdadero protagonista de esta jornada

En vídeo: algunas de las imágenes que deja la vigiliaEFE

Y medio millón de jóvenes alzaron la mirada. Miraban al Papa León XIV, pero sobre todo a esa Custodia que consiguió que la que es considerada por muchos la generación perdida guardase completo silencio ante la Sagrada Forma, rezase y alabase al Santísimo expuesto. La jornada arrancó festiva, con los acordes de grupos como Depol, Hey Kid o Siloé marcando el ritmo de un día histórico. Grupos que muchos de estos jóvenes escuchan en su día a día y cuyas canciones hoy han adquirido un tinte especial. Porque la Iglesia también es una fiesta y la alegría de Dios salía a borbotones desde todos los rincones de la madrileña Plaza de Lima.

De la euforia, la capital pasó al recogimiento con el rezo del Rosario en presencia de la Virgen de la Almudena, patrona de la Villa y Corte, con una orquesta angelical que ponía banda sonora a cada misterio luminoso y diferentes testimonios de vida y de fe.

El Papa León XIV saluda a los fieles a su llegada a la Plaza de LimaEFE

La ovación se escuchó en el Cielo cuando llegó el Sumo Pontífice. Gritos de «esta es la juventud del Papa» y «vivas» actuaron de banda sonora mientras León XIV entraba en la plaza. El cardenal de la diócesis de Madrid, José Cobo, actuó como maestro de ceremonias y recibió al Santo Padre con un guiño al cielo de Madrid: «En Madrid nos gusta presumir de tener unos colores del cielo especiales. Especialmente cuando cae la tarde. Quizá por eso repetimos con una mezcla de gracia y verdad aquello de 'De Madrid al cielo'. Y eso es precisamente lo que queremos hacer hoy todos juntos: mirar al cielo, mirar alto y alzar la mirada para reconocer en usted a quien nos confirma en la fe», señaló.

«Necesitamos su palabra. Necesitamos que nos anime a caminar como cristianos para construir comunidades vivas que sostengan a los jóvenes, a despertar preguntas vocacionales y a abrir horizontes de misión. Santo Padre, gracias por venir a ayudarnos a levantar la mirada. Gracias por confirmarnos en la fe, alentarnos en la misión y recordarnos que el Espíritu sigue actuando y que la Iglesia sigue siendo enviada. De Madrid al Cielo», ha concluido el cardenal.

Tras esta bienvenida, el Santo Padre ha presenciado el espectáculo Godspell, basado en parábolas de la Biblia y dirigido por Antonio Banderas.

Al fin del musical, León XIV ha respondido a diferentes cuestiones que le planteaban los jóvenes, en los que ha hablado desde su devoción por San Agustín hasta sus años como misionero en Perú pasando por el problema de la vivienda en España. Por otro lado, ha abogado por la importancia del silencio en estos tiempos de tanto ruido (externo, pero sobre todo interno): «Para reconocer la voz de Dios, puede ayudarnos ante todo el silencio, que favorece la atención y el recogimiento. Cuando buscamos el silencio, decidimos qué no escuchar y de qué ruidos no dejarnos distraer. Tened claro que Dios reconoce vuestra voz», ha recordado el Sumo Pontífice ante la atenta mirada de medio millón de jóvenes.

El Papa León XIV acompañado por el arzobispo de Madrid, el cardenal, José Cobo y un grupo de jóvenesEFE

En esta misma línea, el Papa ha pedido a los jóvenes que no tengan miedo a decir que sí a Dios: «No tengáis miedo a entregaros a Dios. No tengáis miedo de decirle que sí a la vida sacerdotal o religiosa», ha expresado entre ovaciones de los cientos de miles de jóvenes que lo han arropado en esta jornada. «Hay muchas voces en las redes que nos engañan y nos cuentan mentiras. Buscad siempre la Verdad», ha añadido. Posteriormente, tras ser preguntado por un joven recién casado, León XIV ha recordado: «No tengáis miedo del matrimonio ni de formar una familia».

Además, León XIV ha señalado la importancia de los jóvenes y de su testimonio: «Viéndoos, queridos jóvenes, llenos de este entusiasmo motivado por la fe, me ilusiona pensar en la capacidad que tenéis de testimoniar a Cristo en el mundo, incluida la realidad digital, para comunicar los valores y la belleza del Evangelio», ha pronunciado entre vítores.

«La misión que os confío es precisamente ésta: que seáis humanos. Sí, ¡sed humanos!: hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables. Personas que buscan la justicia porque tienen hambre de ella, como del pan de cada día. Sed misioneros del Evangelio ante las pobrezas materiales y espirituales de nuestro tiempo, sabiendo bien que nuestra fe es un estilo de vida que se cumple en la caridad (cf. Ga 5,6). Ésta, queridos jóvenes, es la virtud que cambia la historia más que ninguna otra». Para finalizar, ha mandado a los jóvenes una última misión: «Sed la chispa de una humanidad nueva. Podéis cambiar la sociedad y la historia», ha concluido el Santo Padre.

Tras firmar la Cruz de los jóvenes, el Papa volvió a aparecer rodeado de jóvenes en el escenario para exponer el Santísimo delante de las 500.000 personas de la Plaza de Lima, que aparcaron el jolgorio previo centrándose únicamente en Jesucristo presente en el Pan.

Un silencio sepulcral vistió de gala la noche en la Plaza de Lima cuando el Papa León XIV expuso el Santísimo. Medio millón de jóvenes arrodillados ante Dios cantaron, adoraron, rezaron, lloraron. Y alzaron su mirada hacia el Santísimo, el verdadero protagonista de esta jornada.