15 fotos del viaje del Papa comentadas por quienes estuvieron allí
Algunos de los enviados especiales de El Debate que cubrieron los actos del Santo Padre explican los principales hitos del viaje apostólico de León XIV por España

Recepción al Papa en Madrid
Almudena Martínez-Fornés
Con una mezcla de solemnidad, cariño y cercanía. Así recibieron los Reyes a León XIV, el primer Papa que ha visitado España en el reinado de Felipe VI y el noveno de la historia. En un gesto muy excepcional, los Reyes le recibieron primero a pie de pista en el aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid y después le ofrecieron, junto a la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, una ceremonia de bienvenida con los máximos honores en el Palacio Real. «Vengo a alentar la reconciliación entre las distintas fuerzas de esta nación», anunció el Papa en su primer discurso en España. De esta forma empezaba una visita en la que Don Felipe y Doña Letizia se estrenaban como anfitriones del Sumo Pontífice y se adelantaban a la ola de cariño que el Santo Padre ha ido encontrando en cada acto y en cada calle de las ciudades españolas que ha recorrido durante una visita inolvidable para todos.

Visita al centro de Cáritas de Madrid
Manuel Manahén
El primer acto del Papa León XIV en Madrid fue en el centro Cáritas CEDIA. El Santo Padre conoció de primera mano una de las realidades que se vive en la zona de Laguna, donde personas sin hogar o con adicciones acuden en busca de ayuda. Fue un acto al aire libre donde los protagonistas fueron las personas necesitadas, no los políticos, que fueron sentados en la parte de atrás. Tres personas dieron su testimonio sobre sus dificultades para llegar a España, tres vivencias que emocionaron a todos los asistentes y que demostraron que, gracias a Cáritas y a la Iglesia, pudieron salir adelante. El más especial fue el de Khadry, un joven senegalés que rompió a llorar al relatar su llegada a España y entregarle su carné de residencia al Santo Padre. El acto del CEDIA es la prueba viviente de que el sucesor de Pedro continúa estando y ayudando a los más necesitados.

Vigilia de Oración con los Jóvenes en la Plaza de Lima
María Fernández
En silencio, de rodillas y recogidos en oración, más de medio millón de jóvenes dieron la bienvenida al Santo Padre en la Plaza de Lima en una velada que será difícil de olvidar. Lo que comenzó con una gran ovación y gritos de «¡Viva el Papa!» terminó con las voces de todos los fieles cantando al unísono ‘Tú, el único Rey’. Fue en ese momento cuando muchos comprendieron las palabras que León XIV había pronunciado: estaban llamados a ser la «chispa de una nueva humanidad», a no tener miedo de formar una familia ni de contraer matrimonio, a buscar su vocación y la verdad, y a descubrir que Dios es esa verdad.

Santa Misa en la Plaza de Cibeles
Jorge Sanz
Las estimaciones más prudentes decían que más de un millón de personas salió a la calle para participar de una misa (y una procesión) que pasará a la historia como el acto más multitudinario de todos los oficiados por León XIV en su viaje apostólico por España. Fue impactante ver la toma aérea de la Plaza de Colón, la procesión del Corpus Christi subiendo la calle Alcalá o el momento de la Comunión, cuando un ejército de voluntarios y sacerdotes consiguió que nadie se quedase sin participar. Hacía mucho sol, y la imagen de ese batallón de voluntarios –ataviado con un polo naranja y un paraguas blanco para hacer posible la Comunión– me acompañará siempre. También la hora de darnos la paz. Tanta gente tan distinta. Y todos a la vez. «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana –nos dijo el Santo Padre durante su homilía–: que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy».

Encuentro «Tejer Redes» con el Mundo de la Cultura, el Arte, la Economía y el Deporte
Paula Baena
El Papa León XIV aclaró en el Movistar Arena el difuso concepto de «tejer redes», que daba nombre a su encuentro con 12.000 personas del mundo del arte, la cultura, la economía y el deporte. Para el Santo Padre, «tejer redes» es «crear juntos y servir de un modo desinteresado», y llamó a la audiencia a preguntarse «qué valores estamos preservando y cuáles estamos dejando morir». «¿En serio es posible creer que la Europa que tanto amamos sería ella misma sin la huella de la fe? ¿Por qué temer que la eternidad impregne lo cotidiano?», reflexionó, antes de lanzar una proclama que emocionó a todos los asistentes, al evocar a san Juan Pablo II: «¡No temáis! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! Jesucristo no nos quita nada y nos da todo».

Encuentro con los Miembros del Parlamento Español
Ana Martín
El hemiciclo del Congreso es un lugar habitualmente bullicioso, con más aire de mercado de abastos que de catedral de la palabra. El lunes 8 de junio se quedó callado, simplemente escuchando. La Cámara Baja se había vestido de gala para recibir por primera vez la visita de un Papa. Era un día emocionante, a la altura de la proclamación de Felipe VI y del juramento de la Constitución de la Princesa Leonor. Se hizo el silencio y apareció León XIV para elevar el debate diario de lo humano a lo divino, de lo terrenal a lo celestial. Los periodistas habíamos podido leer su discurso una hora antes porque el Vaticano nos lo había facilitado, pero escucharlo de su voz resultó hipnótico. Observar la atención y el respeto de diputados y senadores, sobrecogedor. Fue como cuando alguien entra en una habitación oscura y con olor a cerrado y abre las ventanas de par en par para ventilar. Y allí estábamos un puñado de privilegiados, respirando el aire fresco.

Encuentro con la Comunidad Diocesana en el Santiago Bernabéu
Eduardo de Rivas
Será la imagen icónica que se recuerde del viaje del Papa a España, por lo que supone visualmente a nivel internacional y por la simbología del recuerdo que acompaña al estadio. Por allí pasó Juan Pablo II también en su primer viaje y dejó aquello de «abrid las puertas a Cristo». Y por allí ha pasado ahora León XIV para hablar del «golazo» que marcó la Iglesia de Madrid con aquel espectáculo ante el mundo. En un lugar acostumbrado a cantar goles, 70.000 almas fueron una sola voz para rezar al unísono el Padrenuestro.

Encuentro con los voluntarios
Sarah Durwin
El pabellón 3 de Ifema vibraba entre aplausos, cantos y banderas agitadas al paso del Santo Padre, León XIV, en el último encuentro de su etapa madrileña durante su viaje apostólico a España. Los voluntarios, el «ejército silencioso» del Papa, despidieron al sucesor de Pedro con bailes, vítores y un prolongado agradecimiento que resonó en todo el recinto. Eran 17.000 personas que llegaban con historias, preocupaciones y cruces muy distintas, pero unidas por el deseo de entregárselas a Dios a través del servicio a los demás.

Vigilia de Oración en el Estadio Olímpico de Montjuic
Guillermo Altarriba
Más allá del éxito de convocatoria –no había más porque no dejaron–, destaco de la vigilia dos momentos icónicos. Primero, a 40.000 almas de la republicana Barcelona recordando sus raíces y cantando a pleno pulmón un himno al «único Rey que tiene que reinar», mientras una decena de portantes cruzaban el estadio con el Crucificado a hombros. Segundo, los abrazos del Papa a las jóvenes que contaron su testimonio: gestos tal vez fuera de protocolo pero que hablan del corazón de padre de León XIV.

Oración del Santo Rosario en la Abadía de Nuestra Señora de Montserrat
María Curiel
Durante su visita a la abadía de Montserrat, el Papa León XIV volvió a lanzar un mensaje de unidad y reconciliación dirigido a toda España en una de las jornadas más solemnes y marianas de su viaje apostólico. Ante la imagen de la Virgen de Montserrat, la Moreneta, el Sumo Pontífice rezó el rosario en catalán y encomendó a María su ministerio y la misión de la Iglesia en un mundo necesitado de paz y Justicia. En su intervención, invitó a abandonar las actitudes de enfrentamiento y las «armaduras» del resentimiento para abrazar la misericordia, la verdad y el diálogo. También pidió desterrar las palabras hirientes, la murmuración y la agresividad tanto en la vida cotidiana como en las redes sociales o el debate político. Al despedirse, insistió en que «toda España está llena de fe» y expresó su deseo de que los ciudadanos permanezcan unidos como una sola familia bajo la protección de la Virgen.

Santa Misa en la Basílica de la Sagrada Familia
Guillermo Altarriba
Decía uno en redes sociales que, con la coronación de la Torre de Jesucristo, «se ha acabado el siglo XIX», y algo de eso hay en la preciosa estampa que dibujaron los drones en el cielo de Barcelona: el artífice de la Sagrada Familia siendo testigo de la culminación vertical de su obra maestra, continuada por generaciones de barceloneses tozudos, piedra a piedra, durante 144 años.

Encuentro con las Realidades de Acogida a los Migrantes
Álex Navajas
No es León XIV un Papa que aporte soluciones que buscan el aplauso fácil y contentar a todos con propuestas ambiguas y biensonantes que no comprometen a nada. El jueves por la mañana, en el Muelle de Arguineguín (Gran Canaria), el Santo Padre pedía a los migrantes que no sucumbieran a los «cantos de sirena» de quienes prometen paraísos fáciles a cambio de dinero o libertad, calificando estas redes como auténticas «industrias de muerte».

Santa Misa en el Estadio de Gran Canaria
David Conde
El Estadio de Gran Canaria se convirtió en una auténtica fiesta. Mucho antes de la llegada del Papa ya había gradas entregadas entre cánticos, aplausos y olas que recorrían el recinto de punta a punta. Cuando el Sumo Pontífice apareció a bordo del papamóvil, el recinto estalló de alegría, y reconozco que yo también me dejé llevar por la emoción. Su vuelta de honor al campo me recordó a esas grandes noches en Siete Palmas, cuando la Unión Deportiva Las Palmas tenía cosas que celebrar. En cuanto empezó la Misa, la atmósfera cambió por completo. Fue impresionante el silencio absoluto de 40.000 personas para escuchar al Santo Padre y, apenas unos instantes después, escuchar esas mismas voces unidas en una sola oración, al igual que en la ovación final al ritmo «Pío Pío» para despedir a León XIV. Una experiencia difícil de olvidar.

Encuentro con las Realidades de Integración de los Migrantes
María Rabell
Se le veía cómodo, sonriente y cercano, una cercanía que ha caracterizado sus días en la península y que ha conquistado a los españoles. Sin embargo, este penúltimo encuentro –el celebrado con las Realidades de Integración de los Migrantes en la Plaza del Cristo de La Laguna– estuvo marcado por un tono más grave, ante cientos de fieles emocionados, canarios e inmigrantes, que escucharon a un sucesor de Pedro que alzó la voz con valentía contra una de las realidades que más golpea a la población: las mafias que organizan rutas de muerte, trafican con personas, retienen documentos, explotan trabajadores, amenazan mujeres, engañan familias y «convierten el sufrimiento ajeno en negocio». No solo les pidió que se detuvieran, sino que se convirtieran. Una llamada a la conciencia y a abrirse a la verdad que orienta y da sentido a todos los pasos del ser humano, incluso en medio de la oscuridad.

Santa Misa en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife
Álex Navajas
Misa de mucho calor; varias personas atendidas por insolaciones y desvanecimientos. Eran las últimas horas de León XIV en España: en el Puerto de Tenerife, el viernes a mediodía, alrededor de 35.000 personas brindaban la más afectuosa despedida al Papa, que se ha ganado el cariño de todos los españoles. Y, de nuevo, el mandato del Santo Padre hacia los más desfavorecidos: «Como cristianos no sólo podemos ofrecer un reflejo del Señor que dice: 'Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré'. La gracia más grande es que nos dejemos evangelizar por aquellos a quienes socorremos, que reconozcamos la misteriosa sabiduría de Dios escrita en su misma carne».