«Nos levantamos temprano para cuidar la capa de la productividad, pero comienza cada jornada repasando el motivo que nos ha traído a África: ayudamos a los voluntarios a superar la mirada superficial sobre su propia vida, y bajar hasta lo profundo: a esa capa vital donde la propia existencia cobra sentido (el dolor ajeno, los demás como parte de mi vida, mi vocación de servicio, lo que aporto a la sociedad, el uso de mis talentos, el destino de mi dinero, la esperanza que genero, todo lo que me hace experto en humanidad, etc.)».