Representación de IA de San Florián, uno de los patronos a los que se encomiendan los bomberos durante los incendios
Los bomberos también tienen santos patronos a los que encomendarse
Durante sus largas jornadas dedicadas a apagar los incendios, las personas que arriesgan su vida frente al fuego invocan a dos santos de la Iglesia
Sigue siendo enorme la expectación que rodea los incendios producidos en Ávila y en Madrid. La labor de los bomberos para apagar las llamas está siendo encomiable, y sin su trabajo serían impensables las cientos de miles de hectáreas que habría arrasado el fuego.
Para hacer sus labores más eficaces y por pura seguridad vital, durante sus largas jornadas laborales algunos bomberos se encomiendan a sus santos patronos: san Florián y san Juan de Dios. Entre ramas ardientes y árboles desplomándose, estos santos católicos les confían protección y energía para realizar sus tareas con una mayor efectividad.
San Florián, mártir del siglo IV
San Florián de Lorch, mártir del siglo IV, es el patrón internacional de todas las personas que se dedican a apagar fuegos. Su historia hunde sus raíces en la Europa central del Imperio romano, en la región que hoy ocupa Austria.
Florián llegó a ser un alto oficial del ejército romano, ejerciendo como comandante militar en la provincia de Noricum. Además de sus dotes estratégicas, profesaba la fe cristiana en una época de cruenta persecución bajo el mandato del emperador Diocleciano. La firmeza de sus convicciones religiosas fueron la causa de de que el gobernador romano Aquilino lo condenara a muerte. El 4 de mayo del año 304 d.C., le ataron una piedra de molino al cuello y lo arrojaron al río Enns, donde murió ahogado.
Oración a San Florián
protector contra el fuego y defensor en el peligro,
que arriesgaste tu vida por servir a los demás,
intercede por nosotros ante Dios.
Protege a quienes combaten los incendios,
fortalece a los bomberos en su misión,
y líbranos de todo peligro de fuego.
Concédenos valentía en la prueba
y un corazón generoso para servir al prójimo.
Amén.
La iconografía católica siempre representa a San Florián vestido con armadura romana, sosteniendo un balde y arrojando agua sobre una iglesia o un pueblo en llamas. Esta imagen proviene de su milagro más famoso: se cuenta que, con tan solo un único cubo de agua y el poder de sus oraciones, Florián logró extinguir por completo un incendio devastador que amenazaba con reducir a cenizas una aldea entera. Desde ese momento, su nombre quedó ligado para siempre a la protección contra el fuego.
Su influencia entre los bomberos es tan grande que el Día Internacional del Bombero coincide en fecha con el día de su martirio: el 4 de mayo.
San Juan de Dios, patrón español
San Juan de Dios nació en Portugal en 1495, pero pasó la mayor parte de su vida en España. Antes de encontrar su verdadera vocación, llevó una vida itinerante y azarosa: fue pastor en Oropesa, soldado en las tropas de Carlos V en Pavía y Fuenterrabía, y vendedor ambulante de libros en Granada.
Fue en esta última ciudad donde, tras escuchar un sermón de san Juan de Ávila, experimentó una profunda conversión espiritual. Su deseo de ayudar a los marginados era tan radical que le llevó a fundar un hospital pionero en Granada para acoger a enfermos, vagabundos y desamparados, sentando las bases de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.
El suceso definitivo que lo consagró como el patrón de los bomberos españoles ocurrió en 1549, cuando se declaró un pavoroso incendio en el Hospital Real de Granada, lugar donde se concentraban numerosos enfermos y heridos. Al enterarse de la tragedia, san Juan de Dios corrió hacia el edificio en llamas y accedió en su interior para salvar a decenas de personas que cargó bajo sus hombros entre las peligrosas llamas.
Oración a San Juan de Dios
Mientras vivisteis en la tierra no hubo quien se apartase de vos desconsolado: el pobre halló amparo y refugio;
los afligidos consuelo y alegría; confianza los desesperados y alivio en sus penas y dolores todos los enfermos.
Si tan copiosos fueron los frutos de vuestra caridad estando aún en el mundo,
¿qué no podremos esperar de vos ahora que vivís íntimamente unido a Dios en el Cielo?
Animados con este pensamiento, esperamos nos alcancéis del Señor la gracia si es para mayor gloria de Dios y bien de nuestras almas.
Amén.
Las crónicas de la época relatan que, a pesar de haber pasado varias horas rodeado por las llamas y el desplome de las estructuras, san Juan de Dios salió del edificio completamente ileso y sin quemaduras, un hecho que la ciudad entera calificó de milagro
San Juan de Dios salvando a los enfermos del incendio del Hospital Real
A mediados del siglo XX, el cuerpo de bomberos de Madrid solicitó formalmente su patronazgo, una iniciativa que pronto se extendió al resto del país. El 8 de marzo de 1953, el Papa Pío XII declaró oficialmente a san Juan de Dios como Patrón de los Bomberos de España, consolidando una festividad que hoy combina actos institucionales, exhibiciones operativas y homenajes a los caídos en acto de servicio.