Fieles católicos indios durante una celebración de la Misa
La India libera a diez católicos encarcelados durante tres meses por causar «conversiones al cristianismo»
Diez feligreses de una pequeña parroquia de Rajastán han recuperado la libertad tras 104 días en prisión preventiva, acusados de «conversiones ilegales» bajo la excusa de «intento de asesinato».
Después de más de tres meses encarcelados en prisión preventiva y sin pruebas, diez feligreses católicos de la parroquia de Bandaria, en la diócesis de Udaipur, en La India, pudieron regresas a sus casas la noche del pasado 13 de agosto.
El Tribunal Superior de Rajastán había concedido la libertad bajo fianza la víspera, poniendo fin a 104 días de prisión por acusaciones de «conversión religiosa ilegal», y una surrealista acusación de «intento de asesinato», pendientes de resolución judicial.
El caso se remonta al 1 de mayo, cuando una docena de activistas hindúes irrumpió durante la comunión en una celebración eucarística en Kalinjara, una aldea tribal del distrito de Banswara.
Según declaró el párroco a Morning Star News, el sacerdote Arvind Amliyar, los atacantes grabaron y acusaron a los presentes de «realizar conversiones». Uno de los intrusos sacó un cuchillo con gesto amenazante, y los fieles se lo arrebataron antes de expulsar al grupo. Aquello fue suficiente para asegurar que habían intentado cometer un asesinato contra los radicales indúes, y la Policía arrestó aquella noche a cuatro católicos y detuvo a otros seis la madrugada del 4 de mayo.
Un maestro jubilado y varios jóvenes
Entre los católicos encarcelados estaba Anil Rawat, de casi 70 años y director jubilado de una escuela pública que después abrió un centro privado en la aldea.
Con él fueron detenidos los feligreses Aatish, Devchand y Nilesh. Días después fueron detenidos Nitesh, de 30 años; Dilip Haliya, de 34; Vardesh Babu, de 26; Praveen Shamji, de 33; y Pankaj Damore, de 27.
«Damos gracias al Señor por nuestra libertad bajo fianza después de 104 días», declaró a EWTN uno de los excarcelados, cuya identidad se mantiene reservada por restricciones legales. Ese mismo feligrés explicó que pasaron la prisión rezando, aunque permanecían en celdas distintas, y aseguró que la experiencia había fortalecido su fe.
Una ley para perseguir cristianos
La norma aplicada es la Rajasthan Prohibition of Unlawful Conversion of Religion Act, en vigor desde octubre de 2025.
La ley, inspirada en el nacionalismo induísta que es cada vez más violento contra los cristianos, castiga, en teoría, las «conversiones obtenidas mediante fuerza, coacción, influencia indebida, engaño o incentivos», aunque en la práctica se aplica a quienes acompañan a adultos en sus procesos de conversión.
De hecho, la norma establece una particularidad perversa: corresponde a la persona acusada de provocar la conversión demostrar que ésta no se realizó por medios ilícitos, invirtiendo así la carga de la prueba para poder perseguir a los cristianos sin pruebas reales.
El obispo de Udaipur, monseñor Devprasad John Ganawa, religioso del Verbo Divino, sostuvo tras la liberación que sus fieles habían sido encarcelados «por acusaciones falsas» y los calificó como «víctimas de la ley anticonversión». La causa continúa abierta, porque los diez feligreses han recuperado la libertad bajo fianza, pero todavía no han sido absueltos de los delitos que se les imputan.
Intimidaciones e insultos que causan «profunda preocupación»
Según ha informado la agencia Fides, el 12 de julio unas 60 personas irrumpieron en una propiedad de las religiosas y exigieron que demolieran una capilla conmemorativa y un cementerio en construcción, pese a contar con las autorizaciones necesarias. El grupo amenazó además con recurrir a la violencia si no paralizaban esas obras.
La All India Catholic Union denunció que las hermanas fueron «intimidadas e insultadas» y vinculó el episodio con un clima cada vez más amplio y agresivo de presión contra instituciones cristianas en la India. Por ese motivo, una delegación de cinco obispos trasladó posteriormente estas preocupaciones al ministro federal del Interior, Amit Shah, aunque por ahora no han obtenido ninguna garantía de protección.