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El padre Samuel Opeyemi Oyetoro, asesinado a machetazos en Nigeria

El padre Samuel Opeyemi Oyetoro, asesinado a machetazos en Nigeria

Iglesia perseguida

Masacre anticristiana en Nigeria: asesinan a un sacerdote a machetazos y secuestran a los fieles en plena misa

Los ataques se han producido en diferentes puntos del país, uno de los más castigados de África por la violenta persecución contra los cristianos

La violencia contra las comunidades cristianas de Nigeria ha registrado dos nuevos episodios que retratan la dureza de la persecución que sufren los seguidores de Jesús en África.

Tal y como confirma la agencia Fides, en sólo cuatro días se han producido diferentes ataques a las comunidades católicas del país, que han dejado, por ahora, un sacerdote asesinado, y varios fieles secuestrados -entre ellos, dos seminaristas- mientras participaban de la celebración de la Eucaristía.

El más grave de los atentados anticristianos lo sufrió el joven sacerdote Samuel Opeyemi Oyetoro, que fue asesinado a machetazos tras sufrir una emboscada en una carretera cercana a la ciudad de Ajaokuta, en el estado de Kogi, prácticamente en el centrol del país. El padre Opeyemi acababa de celebrar la Eucaristía poco antes de su muerte.

Asesinado a machetazos

La diócesis de Lokoja, a la que pertenecía el padre Opeyemi, ha sido la encargada de difundir un comunicado en el que anunciaba «con profundo dolor y con la esperanza de la resurrección», el asesinato del sacerdote, después de varios días desaparecido.

Tal y como recoge Fides, un portavoz de la policía nigeriana explicó que «el pasado 29 de julio, alrededor de las 9:30 horas, la policía recibió un aviso sobre el hallazgo del cuerpo sin vida de un hombre no identificado a un lado de la carretera en Church Road, Ajaokuta. Los agentes acudieron inmediatamente al lugar, donde comprobaron que el fallecido presentaba graves heridas de machete en la cabeza. El cuerpo fue trasladado al hospital ASCL, donde un médico certificó su muerte, y posteriormente fue llevado al depósito de cadáveres para la autopsia».

La identificación de este joven sacerdote se produjo el pasado 3 de agosto, y la diócesis ha pedido a sacerdotes, religiosos y fieles «recordar al sacerdote asesinado en sus oraciones y en las celebraciones eucarísticas, rezando también por su familia y por la diócesis durante este tiempo de duelo».

Asesinado tras celebrar la Eucaristía

Como ha confirmado la agencia Fides, el padre Oyetoro se encontraba de visita en la iglesia de San Pablo Apóstol, de Ajaokuta, a pesar de que su destino pastoral habitual era el de la iglesia parroquial de Santa María, en Egbe.

Sin embargo, el día de su asesinato había celebrado la misa sustituyendo al párroco de San Pablo Apóstol, el padre Clement Wesaku, que había empezado sus vacaciones de verano por un periodo de dos semanas.

El gobernador del estado de Kogi, Ahmed Ododo, ha calificado el asesinato del sacerdote como «un acto atroz e inaceptable» y aunque no hay una causa oficialmente reconocida, no se descarta que el presbítero sufriese una emboscada «aleatoria» para sufrir un robo, y al ser reconocido como sacerdote por sus asaltantes, fuese asesinado de forma singularmente cruel.

Asalto a la residencia del obispo

El asesinato del sacerdote se produjo el mismo día en que otro seminarista fue secuestrado en la residencia de un obispo, y sólo dos días antes de que otro seminarista, un catequista y un feligrés fueron secuestrados en otra iglesia del país mientras celebraban la Eucaristía.

El primero de ellos, Kelvin Ochai, fue secuestrado por «un grupo de hombres armados» durante un asalto a la residencia del obispo de Otukpo, monseñor Michael Ekwoyi Apochi, en el estado de Benue, en el centro-norte del país.

Según informó la diócesis de Otukpo, tras dos días desaparecido, el joven Kelvin logró escapar de sus captores el 31 de julio y llegar hasta la ciudad de Aliade, donde se reunió con su familia, sin haber sufrido heridas.

Secuestrados en plena misa

Continúan, sin embargo, en manos de sus secuestradores el seminarista Lawrence Chidera Igbo y un fiel de la parroquia de San José en Inoyi, en el estado de Enugu (al sureste de Nigeria), durante la misa del pasado domingo 2 de agosto.

Al menos siete hombres «fuertemente armados» irrumpieron entre disparos durante la celebración, alrededor de las 8:30 de la mañana, y secuestraron al menos a tres personas -un seminarista, un catequista y un fiel-, tras lo cual huyeron hacia una zona boscosa colindante.

El ataque fue perpetrado aprovechando no sólo la misa del domingo, sino que la localidad sufría unas fortísimas lluvias, lo que sumió a la comunidad en un caos, con «fieles aterrorizados huyendo de la iglesia en busca de refugio», como ha recogido la agencia Fides.

Aunque algunos feligreses intentaron perseguir a los atacantes para rescatar a los jóvenes, tuvieron que desistir al escuchar los disparos de numerosas armas, para no poner en peligro la vida de los rehenes.

Según informan medios locales, el catequista logró huir de sus captores, pero tanto el seminarista como el feligrés siguen aún en paradero desconocido, en una muestra más de la durísima realidad a la que se enfrentan a diario los cristianos perseguidos de Nigeria.

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