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Un altar en memoria del Papa Francisco se exhibe en una iglesia de China, tras la muerte del Pontífice argentinoAFP

¿Ha ordenado la Iglesia a diez obispos de forma clandestina en China para sobrevivir a las presiones de Pekín?

La persecución constante del régimen comunista y el control de la llamada «Iglesia patriótica» habrían llevado a Roma a autorizar la consagración en secreto de diez obispos católicos en la Provincia de Fujian

La relación entre la Iglesia católica y el régimen comunista de China sigue siendo uno de los equilibrios más complicados de la diplomacia vaticana. Casi 77 años después de la Revolución Popular que instauró Mao Zedong en el país, el «muro de bambú» sigue sin caer.

Y aunque la «Iglesia patriótica» controlada por Pekín da una cierta apariencia de normalidad, la vida real de los católicos fieles a Roma sigue estando cuajada de dificultades, persecuciones y peligros.

Esta situación habría llevado a la consagración clandestina de, al menos, diez obispos católicos en la región de Fujian, para garantizar la sucesión apostólica y las ordenaciones sacerdotales válidas, y no el mero nombramiento de funcionarios chinos que ejercen como «sacerdotes» aparentemente católicos.

Así lo ha asegurado un anónimo obispo chino, que habría tenido que mantener oculta su identidad para evitar represalias y continuar fuera del control de la Asociación Patriótica.

Su denuncia y testimonio han sido publicados esta misma semana en el Catholic World Report, a través del historiador de la Universidad estadounidense de Whitworth y especialista en catolicismo chino Anthony E. Clark.

«Situación de emergencia» por las cesiones de Roma

Según el obispo, tras el polémico acuerdo firmado en 2018 entre la Santa Sede y Pekín sobre el nombramiento de obispos, la situación en Fujian habría llegado a convertirse en un «estado de emergencia».

Ahora, parte de la Iglesia clandestina teme que las cesiones de Roma concedidas durante el pontificado de Francisco y comandadas por el cardenal Parolin, y la creciente influencia estatal sobre los prelados termine dañando «la integridad de la fe católica».

En ese contexto, habrían sido consagrados secretamente nuevos obispos para garantizar la supervivencia de estas comunidades. El número exacto sería desconocido, aunque el prelado explicitó «al menos diez nuevos obispos» únicamente en Fujian.

Por motivos evidentes de seguridad, no se han dado a conocer ni sus nombres, edades, diócesis, fechas de consagración ni quiénes habrían actuado como consagrantes. Tampoco se aclara si las ordenaciones contaron con mandato pontificio, ni si han sido reconocidas después de algún modo extraoficial. El testimonio, por tanto, no deja de ser una hipótesis basada en una supuesta fuente directa, pero aún no es verificable por ninguna de las fuentes consultadas por El Debate.

Nuevas restricciones contra los católicos

Sin embargo, el testimonio del Catholic World Report llega en un momento de nuevas restricciones contra los católicos chinos fieles a la Iglesia católica que lo dotan de una enorme verosimilitud.

Como ya explicó El Debate, en Shanghái la catedral de San Ignacio llevaba meses sin culto público; en los últimos tiempos se han retirado Biblias y libros teológicos de la circulación, varias peregrinaciones católicas han sido canceladas por trabas administrativas, e incluso los tanatorios de la ciudad han comenzado a negar ritos funerarios católicos.

Ahora, la cuestión episcopal añade una dimensión especialmente delicada, porque la Santa Sede y China renovaron en octubre de 2024 por otros cuatro años el acuerdo provisional de 2018 sobre el nombramiento de obispos. El gran valedor de ambas firmas fue el aún cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, cuya implicación en esta realidad pudo haber jugado un peso determinante para que el cónclave que sucedió a la muerte de Francisco diese la espalda al italiano, a pesar de ser el gran «papable».

¿Como en la Rusia de la URSS?

Desde entonces, Roma ha seguido aprobando candidaturas episcopales dentro de ese marco, que permite al régimen comunista vetar y proponer obispos. De hecho, este pasado mes de julio de 2026 fueron ordenados Joseph Chang Yanfeng, obispo de Chifeng, y Francis Xavier Duan Yongkun, coadjutor de Bameng.

La incógnita es si, paralelamente a esa vía oficial y como ocurrió de hecho en algunas naciones de la extinta Unión Soviética (el propio Juan Pablo II se formó en un seminario secreto), una parte de la Iglesia clandestina china prepara en secreto su propia continuidad episcopal; si en caso de hacerlo cuenta con un apoyo tácito o explícito de la Santa Sede; o incluso si lo estaría haciendo sin contar con el consentimiento previo de la sede apostólica.

Por ahora, la respuesta descansa en el testimonio de un solo obispo cuya identidad permanece protegida. Y en la fidelidad de los católicos de China que, a pesar de poner en riesgo su propia vida, siguen confesando la fe en comunión con el Sucesor de Pedro.