La iglesia de María Santísima del Lago, en Castel Gandolfo, fue consagrada por san Pablo VI el 15 de agosto de 1977. Allí celebró ayer la misa el Santo Padre, quien afirmó que «poner la otra mejilla, dicen, es de perdedores; dar ante el rechazo, de ingenuos; perdonar sin límites, de débiles». «No hay de qué sorprenderse», señaló León XIV. «Incluso para Pedro fue difícil aceptar este modo nuevo y diferente de razonar. Pero Jesús permanece categórico: 'Solo la vía del amor es la vía de la vida'», observó el Pontífice.