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Torreciudad: un obispo, la opinión pública… y el humor de la Providencia

Los medios de comunicación han agigantado un conflicto minúsculo de política eclesial, y la política eclesial ha demostrado cuán lejos está a veces de los intereses verdaderos de los fieles, tanto cuanto algunos medios lo están a menudo de la opinión pública real

La Fiesta de la Virgen de Torreciudad

Un santuario mariano, querido y promovido por el amor del Fundador del Opus Dei a la Madre de Dios en tiempos agitados del post-Concilio, cuando algunos sectores eclesiales cuestionaban no sólo los excesos en la devoción a María sino el papel de Ella en la Iglesia, está ahora en el centro de la polémica en la opinión pública católica internacional, tras haber sido un tema local español durante cuatro años.

El santuario de Torreciudad, situado en un recóndito lugar del norte de Aragón, recibe 200.000 peregrinos al año. Los santuarios más famosos en Europa (Fátima, Lourdes, Loreto, Częstochowa, El Pilar, Altötting, Međugorje, etc.) reciben millones.

El santuario de Torreciudad está dedicado a la familia y reúne cada año a decenas de miles de familias una jornada de septiembre para honrar a la Virgen. Esta vez se celebrará este sábado, 12 de septiembre y, tras vivir 30 años en Roma, podré estar presente. Espero que mañana los medios den, por lo menos, algo de la exagerada atención que han dado al problema en estos años. Sí, los medios de comunicación han agigantado un conflicto minúsculo de política eclesial, y la política eclesial ha demostrado cuán lejos está a veces de los intereses verdaderos de los fieles, tanto cuanto algunos medios lo están a menudo de la opinión pública real.

Las «guerras religiosas» y sus víctimas reales

Como en todos los conflictos, militares o religiosos que sean, la primera víctima es la verdad. Luego, el tiempo es caballero («ll tempo è gentiluomo», se dice en italiano): deja a las personas en su sitio, digno e indigno según obraron, y la verdad emerge una vez disperso el humo de los cañones y los fusiles.

No voy a contar los hechos, casi infinitos y ya trillados en los medios españoles, de la triste «guerra eclesial-mediática», en la que el pueblo real ha estado ausente y contemplando con sorpresa las peleas de unos pocos. Están disponibles en las fuentes que voy citando a lo largo del artículo y en los comunicados de prensa de la Prelatura del Opus Dei, ejemplares en su respeto a la autoridad jerárquica de la Iglesia y a la verdad de los hechos. Cito sólo el último y más exhaustivo.

Unos peregrinos se dirigen hacia TorreciudadAntonio Raya Casado

Aún menos, haré una evaluación crítica de la cobertura periodística de la prensa, fundamentalmente española, alguna sectaria; otra honesta, como el periódico local El Heraldo de Aragón, y la mayor parte siguiendo la corriente según sus filias y fobias respecto a la Iglesia y/o al Opus Dei.

Sí cito el testimonio de verdadera comunión eclesial –vivida y no sólo declarada– de una religiosa que se autodefine contemplativa, sor Lucía Caram, amiga de Papa Francisco, quien critica al obispo de Barbastro por filtrar unas cartas personales del Papa argentino al periódico El País, de bien documentada hostilidad a la Iglesia y al Opus Dei. Un procedimiento así es deshonesto y, si las cartas fueran verdaderas, dejan al Papa argentino en mal lugar, amén del Papa actual. Concluye la hermana en su post de X:

«Cuando una realidad pastoral funciona y congrega a miles de personas, cuesta entender que se convierta una imagen, por valiosa y querida que sea, en motivo de un pulso eclesial hasta el punto de poner el cargo sobre la mesa. La Iglesia tiene hoy demasiados desafíos: anunciar el Evangelio, acompañar a quienes sufren, estar junto a los pobres, recuperar credibilidad y construir comunión. Si un obispo considera que por esta cuestión debe poner su cargo a disposición, quizá sea también el momento de preguntarse serenamente si no ha llegado la hora de dar paso a otro pastor. La Iglesia necesita menos batallas por el patrimonio y mucha más pasión por las personas».

Hay que añadir que Sor Lucía Caram representa una buena porción de la opinión pública: Tiene 180.000 followers en su cuenta de X. También la «opinión publicada» la cita de vez en cuando, como en este caso.

El humor de la Providencia

En resumidas cuentas, y a mi modo de ver, la Providencia está demostrando una vez más ser el más sublime guionista de la Historia humana, esa que a menudo no queda en los archivos de las hemerotecas ni en los digitales. Sigue usando sus famosos renglones torcidos para bien.

El «local» santuario de Torreciudad ha dado un paso más en su internacionalización. Seguramente seguirá atrayendo más fieles de otros países y la llamada «Ruta Mariana» (El Pilar-Torreciudad-Lourdes, vecinos geográficamente, aunque separados por los Pirineos) se consolidará aún más.

Los habitantes de la comarca, que conocen bien el santuario de Torreciudad y ven también sus efectos económicos desde hace 50 años en una región deprimida y envejecida, están ahora mejor informados de la vinculación del santuario a la vieja ermita que albergaba su imagen original, entonces muy abandonada.

Y a quienes les gusta estar bien informados de los asuntos, van cribando las fuentes para conseguirlo en cada caso, sin seguir gregariamente a la manada. Y si, además, queremos adquirir el sentido del humor –cosa nada sencilla, dicho sea de paso–, nada mejor que procurar, o intentarlo por lo menos, ponerse de la parte del Guionista de la Historia para leer los acontecimientos.

Norberto González Gaitano es profesor emérito de la Facultad de Comunicación de la Santa Cruz (Roma) y, actualmente, Profesor Visitante en Universidad Cardenal Herrera CEU (Valencia)