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Monseñor César García Magán, junto a la nueva directora de la Oficina de Información de la CEE, Mª. Carmen Ramírez

Los obispos, sobre la campaña proaborto del Gobierno: «Ojalá ese dinero se destinara a ayudar a las madres»

Monseñor César García Magán lamenta «algunos episodios» violentos en la acampada de Sol: «Cuando uno emplea la violencia para defender sus posturas, es porque ha perdido la razón»

El secretario general de los obispos españoles y obispo auxiliar de Toledo, monseñor César García Magán, se ha referido a las palabras de León XIV en el avión que le llevó de vuelta a Roma desde Francia para referirse al caso de Maricarmen, cuando se preguntó cuál es el problema de un sistema que permite un caso así. «Reaccionamos solo en un momento de emergencia, pero hay que ver cuál es la causa sistémica del problema», ha señalado el secretario general, que ha añadido que «no es bueno politizar un caso».

Lo ha hecho durante una rueda de prensa celebrada esta mañana en la sede de la Conferencia Episcopal Española (CEE), donde se ha reunido la Comisión Permanente de los obispos durante dos días. Recuperando el lema del viaje del Santo Padre, monseñor García Magán hay dicho que es necesario «alzar la mirada, que significa poner sobre la mesa el problema de la vivienda, que no es un privilegio, sino un derecho».

Por eso, la solución pasa a su juicio por una «política de Estado» que permita «mantener una acción por parte del Estado» que no varíe con un cambio de Gobierno. «Hay cantidad de desahucios en otras comunidades autónomas que no son esta en la que se ha producido» el caso de Maricarmen, ha recordado el prelado, que ha señalado que «los jóvenes no tienen acceso digno a la vivienda, pero sus padres y abuelos sí lo tuvieron». «Exige altura de miras por parte de los políticos», ha agregado, e «implica a todos los que están en la gobernanza». No es, sin embargo, «un problema solo de España. En otros países de Europa, el problema es tan crudo o más que en España; véase Alemania», ha puntualizado.

Respecto a la situación en Ceuta, se ha remitido igualmente a las palabras del Papa y a lo expresado «por el administrador apostólico», con quien «he hablado personalmente». Ha subrayado la importancia de «salvar siempre la dignidad de las personas, que es intocable, irrenunciable, pero también hacemos un llamado al diálogo y a no caer en intereses partidistas». «Los ceutíes son tan españoles como un ciudadano de Madrid, Valencia o Galicia», ha recordado también el prelado.

Responsabilidad de los países de origen

El secretario general ha apelado a la necesidad de respetar «el derecho internacional», y ha recordado el discurso del Papa en el muelle de Arguineguín, donde recordó también «la responsabilidad de los países de origen de esas personas».

Respecto a la acampada en Sol, el secretario general de los obispos ha señalado que «siempre es buena la reivindicación, pero hay que conjugarla con otros derechos: el de los vecinos o los comerciantes», y ha subrayado «la exclusión de la violencia», ya que «algún episodio de violencia se ha dado en ese lugar». «Cuando uno emplea la violencia para defender sus posturas, ha perdido la razón», ha afirmado.

Respecto a la campaña proaborto que ha presentado recientemente el Gobierno, monseñor García Magán ha comenzado diciendo que «ojala fuera cierto el lema de ‘hagas lo que hagas estará bien’ y se aplicara también a las mujeres que quieren seguir adelante con su embarazo y ser madres». «Ojalá que el presupuesto que se ha destinado a la campaña se destinara también a ayudar a esas madres en dificultades», ha observado.

El secretario general de la CEE ha lamentado que, a pesar del «invierno demográfico, de tener España una de las tasas de natalidad más bajas de Europa, en la que uno de cuatro embarazos acaba en aborto», se siga fomentando el aborto. «Defendemos la dignidad de cada persona, y lo reiteramos: desde que es creada hasta su muerte», ha añadido. «Es un sí a la vida grande para el niño, y sí a que luego tenga derecho a la salud, a la educación, a la vivienda, hasta el ocaso último, y que no sea el político de turno, ni siquiera la familia» quien decida el momento de la muerte.