La catedral de Valladolid, tal y como la diseñó Juan de Herrera, tendría el doble del tamaño que tiene hoy
Cinco catedrales españolas que se quedaron sin acabar
Obras colosales que se toparon con dificultades económicas, técnicas y con guerras. Pese a ello, son templos que están en pleno funcionamiento
Cada cierto tiempo resurge un debate en torno a iglesias, catedrales y, en general, monumentos antiguos: ¿Habría que culminar las obras que quedaron inconclusas hace siglos, o hay que dejarlos como están? Antiguamente, ese debate no tenía sentido: los grandes templos tardaban años, e incluso siglos, en completarse. Era normal que las obras se interrumpieran durante décadas por falta de dinero, guerras y demás avatares. Los hijos, los nietos o los bisnietos de los que habían presenciado la colocación de la primera piedra tal vez contemplarían el final.
Pero, especialmente a partir del siglo XX, el criterio cambió: las iglesias que habían quedado inconclusas debían mantenerse como estaban. En España, son numerosas las catedrales inacabadas. Aquí hay cinco de ellas.
Valladolid
Catedral de Valladolid
Su sobrenombre es lo suficientemente elocuente: la inconclusa. Iba a ser uno de los mayores templos de la cristiandad, pero se quedó en apenas el 40 ó 45% del proyecto original. Felipe II fue uno de los grandes valedores del colosal plan para dotar a Valladolid de una gigantesca catedral.
La torre en construcción, antes de 1890
Juan de Herrera firmó los planos en 1582, y pronto comenzaron las obras. Sin embargo, fallecería en 1597, y un año después, murió Felipe II. Los fallos de cimentación y los efectos del terremoto de Lisboa de 1755 ayudaron a que, tras una gran tormenta, la torre de la nave del Evangelio se desplomara en 1841. La actual torre octogonal, de la nave de la Epístola, está en desacuerdo con los planos de Juan de Herrera y se construyó entre 1880 y 1885, siendo coronada en 1923 por el Corazón de Jesús.
Málaga
A la catedral de Málaga le ocurre algo similar que a la de Valladolid: que una de sus torres quedó inconclusa. De ahí el apodo con el que se la conoce: la manquita.
«La manquita»
Es una de las principales joyas del Renacimiento Español. En 1768, el templo catedralicio se abriría al culto tal y como lo conocemos hoy. Tan sólo faltaría por terminar las torres y el entorno de las capillas de la zona nueva. La invasión napoleónica y las sucesivas desamortizaciones después, impiden que las obras continúen a lo largo del siglo XIX. En 1862, la reina Isabel II visita Málaga e impulsa de nuevo la idea de concluir el templo, propósito que finalmente no se materializó.
Tortosa
La fachada barroca de la catedral de Santa María
La catedral de Santa María de Tortosa (Tarragona) es una de las grandes obras del gótico catalán. La construcción del templo actual comenzó en 1347 y se prolongó durante cerca de cuatro siglos. Pese a ello, nunca se concluyó.
Esto se aprecia especialmente en la fachada, que sólo llega hasta el segundo nivel de los cinco trazados. Tampoco se completaron las dos torres de 61 metros de altura que debían estar situadas a cada lado de la fachada.
Orense
Fachada principal en el lado de poniente de la catedral
¡Las torres, nuevamente! La catedral de Orense cuenta con dos torres terminadas y una inacabada. En la parte oeste del templo, flanqueando la fachada principal, se eleva al norte la Torre de las Campanas, de cuarenta metros de altura.
En el lado sur de la fachada principal se encuentra la inacabada Torre de San Martín, iniciada en el siglo XVI, la cual debe su nombre a un relieve del santo grabado en la esquina. Finalmente, en la fachada sur, con entrada desde la plaza del Trigo, se levanta la Torre del Reloj, del siglo XVI.
Albacete
La catedral de Albacete
Es una de las más sencillas y desconocidas de España, aunque también, de las más castigadas a lo largo de la historia. El actual templo dispone de dos portadas: la principal de 1945, de estilo neogótico, situada a los pies del templo, y la lateral, realizada en 1960, de estilo neorrománico. Las obras del templo, sin embargo, comenzaron mucho antes, en 1515.
Durante la Guerra Civil fue saqueada y vandalizada por los milicianos. Se perdieron numerosas obras artísticas, como el gran retablo mayor, barroco, de inicios del siglo XVIII, donde se encontraba la Santísima Virgen de los Llanos; numerosas pinturas del siglo XVI y esculturas atribuidas a Salzillo (Dolorosa) o a sus seguidores.
La parte superior de la torre de la fachada principal y varios elementos ornamentales nunca se llegaron a completar.