Juan Pedro será ordenado diácono este sábado
«Estas manos, que ahora toman un café, en unos días podrán dar la bendición»
Juan Pedro Bernal, de 33 años, será ordenado diácono este sábado por monseñor Prieto Lucena en la Catedral-Magistral de Alcalá de Henares (Madrid)
Está contando las horas que le quedan para ser ordenado diácono. Juan Pedro Bernal tiene 33 años y es seminarista de la diócesis de Alcalá de Henares (Madrid). Este sábado recibirá la ordenación diaconal de manos de monseñor Antonio Prieto Lucena en la Catedral-Magistral de la ciudad complutense. Otras manos, las suyas, podrán bendecir a partir de ese momento: «Cuando pienso que voy a poder dar la bendición… Que estas manos que ahora toman café van a poder dar la bendición, por ejemplo, o bautizar o casar... Viene un don muy grande al que yo tengo que responder con fidelidad, con la gracia de Dios, porque si no no estaría aquí, no sería posible todo esto», reconoce el seminarista en una entrevista publicada por su diócesis.
Como tantas otras, su vocación surgió «en la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid del 2011, en la que el Papa Benedicto XVI nos llama a los jóvenes a no conformarnos con menos que el amor y la verdad, y también a que si el Señor estaba llamando a alguno, al sacerdocio, al matrimonio, a la vida consagrada… que diera un paso adelante, que le dijera que sí al Señor». El ejemplo de buenos sacerdotes –«Matías, mi párroco»– también supuso un revulsivo para él.
Pero no fue algo automático. «Me costó mucho dar el paso», reconoce. «De hecho, entre 2011 y mi entrada al seminario pasan seis años. O sea, que costó mucho. Yo tenía mi vida, tenía pensado lo que quería, quería formar una familia… Tenía mis planes. Entraba el Señor, pero de otro modo, a mi manera», explica el futuro diácono.
En 2014, durante una peregrinación a Fátima, se confesó con un sacerdote al que no conocía. «Me preguntó si estaba seguro de mi vocación. Una llamada en el Señor fuerte, ¿no? Es decir, ¿cómo este hombre que no me conoce de nada me ha dicho esto, me ha preguntado por mi vocación?», observa. «Yo tenía esa pregunta en el interior, pero yo seguí haciéndome un poco 'el loco' tres años más hasta que, en 2017 en Fátima otra vez, el Señor se impuso, me dijo que le siguiera», prodigue.
Ahora, «cuando la gente me pregunta si estoy nervioso, yo digo que no, pero sí que es verdad que lo que voy a recibir, el don que voy a recibir, es un misterio para mí». «Empieza también una etapa nueva de mi vida con un ministerio que el Señor me da. Espero responder con fidelidad, con su gracia, porque si no es imposible», concluye.