Buque-prisión Alfonso Pérez
Santander recuerda la masacre del buque-prisión 'Alfonso Pérez' en sus Jornadas Martiriales
Desde hoy y hasta el domingo, expertos, ponentes y participantes se darán cita dos semanas antes de la beatificación de los 80 mártires de la persecución religiosa en la diócesis cántabra
El episodio del buque-prisión 'Alfonso Pérez' es uno de esos que cierta historiografía oficial se empeña en olvidar. Pero, durante los años posteriores a la Guerra Civil, su recuerdo se asociaba a al terror que los milicianos ejercieron en la persecución religiosa desatada por los fanáticos de izquierdas en la diócesis cántabra. Fondeado en la bahía de Santander desde el inicio de la contienda, fue el destino habitual de disidentes políticos o de cualquier sospechoso de ser católico. Allí, tras pasar unas condiciones infrahumanas de reclusión –temperaturas extremas, alimentación precaria, hacinamiento, etc.–, la mayor parte de los detenidos encontrarían la muerte.
En la tarde de este viernes comienza en el seminario de Corbán las XIV Jornadas Martiriales, organizadas por la Asociación de Amigos de los Mártires de Barbastro-Monzón (AMABAN) en colaboración con la catedral de Santander y la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP). Hasta el domingo, numerosos estudiosos y expertos pasarán por las Jornadas, como monseñor Juan Antonio Martínez Camino, obispo auxiliar de Madrid, que hablará sobre los beatos seminaristas de Madrid; el sacerdote Jorge López Teulón, postulador de la provincia eclesiástica de Toledo y autor de más de una veintena de libros sobre los mártires de la persecución religiosa del siglo XX en España; Alejandro Benavente, delegado episcopal para las Causas de los Santos de Santander, o monseñor Arturo Ros, obispo de Santander.
El abuelo mártir de un obispo
Este último impartirá una conferencia muy singular, titulada El martirio de Arturo Ros Montalt, mi abuelo. Efectivamente, su abuelo paterno fue un laico católico, militante obrero, político español y miembro destacado de la Acción Católica y concejal de ayuntamiento. Fue ejecutado durante la persecución religiosa, y el Papa Juan Pablo II lo beatificó en 2001.
El programa que Popular TV Santander dedicó a los mártires de su diócesis
Además, el 7 de noviembre, la diócesis de Santander vivirá un acontecimiento de especial importancia, con la beatificación de Francisco González de Córdova y 79 compañeros mártires. La solemne misa de beatificación estará presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, en representación del Santo Padre León XIV.
«Todos ellos entregaron su vida como consecuencia de su fidelidad a la fe cristiana durante la persecución religiosa de 1936 y 1937, y todos ellos murieron perdonando y sin odio en sus corazones», han explicado desde la diócesis cántabra. El grupo está formado por 67 sacerdotes diocesanos, tres religiosos carmelitas, tres seminaristas y siete laicos.
Entre estos últimos figura Francisco Sánchez Trallero, miembro de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP). El 18 de noviembre de 1936, Francisco fue llamado a filas. En el propio cuartel militar, un tribunal improvisado presidido por un secretario del dirigente socialista Bruno Alonso lo catalogó como «sospechoso». Esa misma noche, las milicias lo arrestaron en el domicilio familiar.
El cartel de las Jornadas Martiriales
Su 'delito': ser de Acción Católica
En el interrogatorio fue acusado de pertenecer a Acción Católica, una organización que era estrictamente religiosa y apolítica, como él argumentó. De nada valieron las explicaciones. Tras un breve paso por la checa de Neila y la Prisión Provincial, el 20 de noviembre fue conducido al buque Alfonso Pérez.
El horror se desató la tarde del 27 de diciembre de 1936. Tras un bombardeo aéreo sobre la ciudad, una muchedumbre exaltada, encabezada por milicianos socialistas y de la FAI, asaltó el buque con la intención de realizar una ejecución masiva. Sánchez Trallero cayó asesinado junto a decenas de prisioneros, entre ellos el sacerdote Francisco González de Córdova. Era solo la primera fase de la masacre.