El futuro beato Luis Mosquera Caramelo
Luis Mosquera se convertirá en el primer juez español y el segundo del mundo en ser beatificado
Fue martirizado por los milicianos en el tristemente célebre barco-prisión 'Alfonso Pérez' al inicio de la Guerra Civil por no renegar de su fe católica
Pocos días antes de aterrizar en España el pasado 6 de junio, León XIV aprobaba la beatificación de 80 mártires de Santander, víctimas de la persecución religiosa desatada por los milicianos de izquierdas al inicio de la Guerra Civil española. El Pontífice firmaba así el decreto de martirio del sacerdote Francisco González de Córdova y 79 compañeros mártires, de los que 67 eran sacerdotes, 3 religiosos carmelitas, 3 seminaristas y 7 laicos. De estos últimos, uno era Luis Mosquera Caramelo, juez en Santoña (Cantabria) de 36 años de edad que fue torturado y fusilado el 27 de diciembre de 1936 en el tristemente célebre buque-prisión 'Alfonso Pérez', que se encontraba fondeado en el puerto de Santander.
Hijo y nieto de magistrados y padre de un magistrado del Tribunal Supremo, Luis Mosquera Caramelo nació en La Coruña en 1900. Después de realizar sus estudios de Derecho Civil en la Universidad de Santiago de Compostela, se presentó a las oposiciones de judicatura para ocupar la vacante del Juzgado de Las Palmas de Gran Canaria. Posteriormente, y ya siendo juez en Quiroga (Lugo), fue destituido en su cargo por ser católico. Sus biógrafos apuntan a que tenía una placa del Corazón de Jesús en la puerta de su casa, lo que le valió la destitución. La injusticia y la arbitrariedad eran palmarias, y fue restituido y reasignado al juzgado de Santoña (Cantabria), donde siguió realizando su trabajo como «buen juez y mejor testigo».
Luis Mosquera Caramelo fue asesinado a los 36 años de edad
Allí conoció al también futuro beato Francisco González de Córdova, párroco de la localidad, a quien tuvo que defender y asesorar «de todas las tropelías y acosos (prohibición de decir misa o tocar las campanas, incautación de las llaves y libros parroquiales, transformación de la iglesia Virgen del Puerto en almacén de explosivos, supresión de las subvenciones aprobadas por el propio ayuntamiento de la Villa Marinera…)».
Además, el juez denunció las deficientes condiciones sanitarias de los presos en los calabozos del municipio: un lúgubre e insalubre local húmedo, sucio y sin higiene. Esto, claro, le granjeó el odio y la enemistad de los responsables municipales, que no dudaron en prenderle en la primera oportunidad que se presentara.
Casado con cinco hijos
Y esta oportunidad surgió con el estallido de la Guerra Civil. Según sus biógrafos, Mosquera pudo haber huido de Santoña, «pero decidió quedarse y proteger a su familia, y permaneció junto a su esposa Carmen y sus cinco hijos, entre ellos una niña que contaba con unos pocos meses de vida». El 13 de noviembre de 1936, las fuerzas republicanas lo arrestan en su domicilio y lo trasladan al cercano Penal del Dueso.
El barco-prisión Álfonso Pérez' en la portada de 'La Atalaya', en una edición de 1920
Posteriormente, el párroco y el juez compartirán el mismo destino: la condena injusta en el barco-prisión 'Alfonso Pérez' y el fusilamiento el día 27 de diciembre de 1936. Algunos de sus compañeros de martirio fueron arrojados al mar con las manos y los pies atados y una piedra sujeta al cuerpo, mientras que otros más fueron torturados y quemados. Todos ellos serán beatificados próximamente en una fecha aún por anunciar.